Tocando la máquina del tiempo

LUGO

La experiencia de participar en el concierto de campanas en Mondoñedo incluyó imágenes y sensaciones curiosas

24 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

El reloj de la catedral de Mondoñedo marca el paso de un tiempo que a veces parece algo diferente al de otros lugares: se antoja que las horas van más lentas, regidas por un código propio. Tocar una campana del reloj de la catedral, la de los cuartos, es (puedo asegurarlo porque ese satisfactorio cometido me correspondió en el concierto de la noche del martes) algo así como dar un ritmo diferente a esa pieza que marca la peculiar cadencia de la vida mindoniense.

Siguiendo la pauta fijada por Llorenç Barber, a Valentín Insua, campanero de la catedral por vocación y tradición y encargado de hacer sonar la campana de las horas, y a mí nos marcaba los ritmos Emilio, uno de los músicos participantes en el curso que se celebra estos días en Mondoñedo. La satisfacción de participar en una iniciativa tan singular tuvo además la ventaja de disfrutar de imágenes difícilmente repetibles (el helicóptero y la avioneta por el cielo de Mondoñedo), de gozar una vez más de unas privilegiadas vistas y de escuchar campanas que no suenan a menudo. Espero que el público haya disfrutado tanto como los intérpretes.

Por suerte para mindonienses y visitantes, las campanas de la catedral, aunque sin el amplio acompañamiento de la noche del martes, volverán a sonar, y de nuevo, a veces, tendrán el contrapunto del silencio que inunda las calles; y el reloj nos seguirá marcando ese tiempo que a veces parece algo distinto. Privilegios de Mondoñedo, sin duda.