El anfiteatro del campus presenta un aspecto ruinoso a sus 9 años de vida
22 jul 2009 . Actualizado a las 14:38 h.En su inauguración el 24 de noviembre de 2000 se le presentó como un proyecto didáctico que potenciaría la actividad en el campus de Lugo. Hoy, 9 años después, incluso las ruínas de Grecia, o los restos romanos encontrados en las últimas excavaciones hechas en Lugo, están mejor conservados que este espacio cultural.
Amigos los lucenses de familiarizarse con la tradición romana de esta ciudad, parece que la romanización ha llegado al anfiteatro del campus. Las instituciones pretendieron que con él se potenciase la actividad de los distintos grupos de teatro universitarios. Pero, en la actualidad, los únicos actores que permanecen día y noche en estas instalaciones son carritos de la compra, adoquines destrozados, pintadas pegadas en los muros y árboles que, demostrando su fortaleza, aún conservan algún tallo vivo pero que, en pocos meses posarán sus hojas sobre el suelo del anfiteatro.
La zona, antes frecuentada por los caminantes que disfrutan de sus paseos por Acea de Olga, se ha convertido ahora en un reducto de vertidos. Una placa conmemorativa recuerda en la entrada al recinto a aquellos que hicieron sus esfuerzos para que esta infraestructura de ocio saliese adelante. Pero leer los nombres resulta complicado, las pintadas y colores que lo cubre impide que se puedan ver con claridad. Quizá a nadie le importe ya las personas que construyeron un lugar actualmente tan hostil. Las propias instituciones ocupadas de su conservación también parecen querer ignorarlo.
Los restos del anfiteatro ofrecen al turista otra visión de Lugo. Quizá la que se ha querido evitar con las últimas obras realizadas en la ciudad, pero espacios así siguen recordando la cara más fea de la capital.