Una campaña electoral menos europea que nacional calentó el ambiente político en Lugo para la primera visita de Feijoo
07 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Lugo, vieja ciudad romana, tiene en su piedra oscura la huella profunda de Europa. En su Muralla, en las piezas corroídas por el tiempo que desempolvan los arqueólogos, hay mucho de una Europa de soldados, de mercaderes, de buscadores de sí mismos en el Camino de Santiago. En Lugo, como en el resto de España, es hoy día de elecciones y vienen precedidas de un ambiente frío y escasamente electoral; su antesala ha sido una campaña, ya se ha dicho aquí, pobre en medios, antigua en su planteamiento y lenta en su discurrir. Europa es hoy, más que ayer, una lejanía, un desinterés, un concierto del que solo llegan apagados ecos. Y, sin embargo, Europa son los fondos que mitigan el paro en esta tierra subsidiada, que financian depuradoras y colectores y abren vías hacia nuevos horizontes; Europa es garantía de futuro para la vieja ciudad que es Lugo, y se forja en las urnas: aquí y ahora. Hoy. Konrad Adenauer, uno de los llamados Padres de Europa, estaba convencido de que Dios había cometido al menos un error. «Hay algo que Dios ha hecho mal; a todo le puso límites, menos a la tontería». Quizá no pensaba Adenauer en los políticos que han representado a España en el Parlamento Europeo, ni en los partidos en los que militan. Pero a ellos es atribuible en gran parte el escaso interés que despierta la política comunitaria, la que toma decisiones que sufren o disfrutan los lucenses como los demás ciudadanos de la UE; la que se decide hoy, también en Lugo. Infraestructuras Días atrás, fueron entregados en la capital lucense los premios San Telmo que concede el Colegio de Ingenieros, Caminos y Puertos. Este año el galardón principal le correspondió a los nuevos colectores generales de Lugo. La mayor parte de la obra se financió con fondos europeos. Sólo lo recordó, y muy de pasada, el ingeniero que dirigió las obras, José Piñeiro Aneiros , durante la breve explicación que ofreció. Europa, otra vez, quedó lejos; fue apenas una referencia, quizá un ser (político-institucional) de lejanías, que dijo Umbral. La campaña electoral, más que una campaña para los comicios europeos, ha sido una batalla por la Moncloa. Los dos grandes partidos nacionales han enlodado los días con peleas miserables, con el navajeo ruin de los truchimanes de la política, mientras Europa, la idea de Europa, se difuminaba, diluía, esfumaba. Y claro, el relampagueo de los aceros también brilló en la ciudad mínima que es Lugo. Por eso la más reciente sesión plenaria fue como fue y anduvo el alcalde, José López Orozco , sordo al informe del secretario y contrario a la votación del asunto que menos le gustaba; por eso el popular Joaquín García Díez abandonó el pleno seguido de los suyos y dijo lo que dijo del carácter del alcalde, para arrepentirse después. Y así, y más, mientras en las filas nacionalistas la campaña fue la oportunidad de dar a conocer a su nuevo líder, a su portavoz nacional, Guillerme Vázquez . Avanzada la campaña, cumplió el presidente de Galicia, Alberto Núñez Feijoo , su compromiso de visitar Lugo antes de los cien días al frente de la Xunta. Llegó Feijoo al consistorio y todo quedó muy institucional y correcto, muy prudente y asisado. Pero Feijoo llegó a Lugo para decir que los otros, los que estuvieron antes, eran un desastre, que dejaron el presupuesto hecho un lío y menguado. Y poco más dijo, que no quiso meterse en compromisos o no tenía información detallada de algunos de los asuntos pendientes. Que todo puede ser a la vista de cómo funcionan algunos servicios en las consellerías. Prioridades Pasó el presidente Feijoo por Lugo y está ya la oposición popular lista para seguir la recomendación y fijar prioridades, con el beneplácito o no del alcalde y de su gobierno. ¿Pero qué prioridades puede fijar el Concello sin conocer antes cuáles son las de la Xunta? ¿Cómo sacar adelante la planta de compostaje si nada se sabe del plan de residuos de Galicia? Sin conocer qué quiso decir Feijoo con «repensar» el mantenimiento de la Muralla, ¿qué prioridades cabe fijar con respecto al monumento? Y así. Hoy, que toca votar, cabe soñar. Mañana quizá, otra vez, quede claro que sobran políticos y faltan estadistas. Gasperi, otro padre de Europa, lo dijo así: «Un político mira a las próximas elecciones; un estadista mira a la próxima generación».