Cumple su quinto mes de prórroga tras 40 años de servicio en la sanidad y pide «los mejores gestores» para el nuevo hospital
19 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Hijo de un herrero que trabajó en el Salto del Sil, Albino Pérez Carnero es el jefe de servicio de Medicina Interna y coordinador del área médica del Xeral-Calde. Nació en Vilabalde (Sober) en 1943, en una casa que los archivos del Mosteiro de Santo Estevo de Ribas do Sil remontan al siglo XV. El tributo a los benedictinos consistía en «un buen carnero» y es probable que de ahí provenga el nombre de la casa y hasta el del propio apellido del entrevistado.
Estudió en la Facultade de Medicina de Santiago de Compostela (1961-1967) y dos años después se trasladó a la capital de España para trabajar en el Hospital Universitario La Paz, donde realizó la especialidad de Medicina Interna y Aparato Digestivo. En 1974 regresó a Lugo para integrarse en el área de medicina interna y desde entonces no dejó de ejercer en el hospital público de referencia para la provincia.
Tras 40 años de servicio a sus espaldas, en noviembre de 2008 tendría que haberse jubilado pero solicitó y le fue concedida la prórroga. El internista cuenta además con la Encomienda de la Orden al Mérito Civil.
-¿Qué le animó a solicitar la prórroga de la jubilación?
-Mi trabajo me sigue gustando tanto como el primer día, me encuentro bien de salud, creo que aún puedo seguir aprendiendo y tengo una gran experiencia que puede ser muy útil a los demás. Por eso solicité la prórroga.
-¿Qué requisitos se exigen para seguir en activo?
-Que el solicitante haya acreditado médicamente estar en buenas condiciones físicas y psíquicas, es decir, que posee la capacidad necesaria para seguir ejerciendo la profesión o desarrollar las actividades correspondientes a su nombramiento.
-Aludía a la experiencia. No debería hacer falta recordar el refrán para valorarla, pero no estaría demás que explicara cómo se consigue.
-Sólo se adquiere con el tiempo. La experiencia no se compra ni está en los libros ni aparece en el Google.
-Comenzó a ejercer en 1969. Tras tres décadas en el Xeral, ¿qué ha cambiado?
-Entonces sólo estábamos el doctor Mel, la doctora Alfonso y un servidor. Poco después se incorporarían otros dos, los doctores Guerrero y Vidán. En cambio ahora somos 70 médicos en el servicio y prestamos atención a toda el área sanitaria, sin olvidar que somos el hospital de referencia a nivel provincial.
-¿Ha habido cambios en la relación médico-paciente?
-El paciente llega al hospital hablando más o menos de las mismas enfermedades. Y los diagnósticos son los mismos salvo que hoy en día se realizan mejor desde el punto de vista científico. Lo único que ha cambiado de verdad es que la gente vive las enfermedades con más estrés que antes. Y eso, aunque parezca que no, repercute en el paciente y en su entorno. Pero el problema de que el componente ansioso y depresivo sea más profundo sólo tiene una responsable: la sociedad, que cada vez exige más y más.
-Pronto deberíamos estrenar el moderno centro hospitalario, ¿qué sugiere al respecto?
-Lo que pido para el nuevo hospital es que se designe a los mejores gestores. Porque iniciar esa andadura va a exigir un esfuerzo por parte de todos y requerirá que quienes tengan que tomar decisiones posean un buen conocimiento hospitalario. El equipo directivo que se designe deberá tener claro qué hacer y ser al mismo tiempo capaz de recabar los apoyos necesarios de Sanidade. Esa sería a mi entender la mejor labor que podrían hacer los responsables políticos.
-Aprovechando su mención a los gestores ¿qué debería primar en esa labor?
-Hay que partir de una premisa: la mejor gestión es practicar una buena medicina. Lo que conduce inevitablemente a gastar sólo aquello que se necesita en pro de la eficiencia.
-Esto me hace recordar uno de los problemas más acuciantes, la falta de recursos.
-Los recursos son limitados pero la demanda es justo la contraria. Por eso es tan importante que la gente haga un uso racional del sistema sanitario y que sólo acuda al médico cuando realmente lo necesita.
-Alguna responsabilidad tendrán médicos y medios de comunicación que a veces crean alarmas o fuerzan conductas.
-Los médicos debemos realizar las indicaciones precisas, de ahí la importancia de mantener la formación médica continuada. No se debe obviar que cuánto mayor conocimiento médico se tiene, más se racionalizan las pruebas y mejor se conoce el tratamiento a realizar. Por otra parte, los medios tendrían que ofrecer más información sobre los métodos profilácticos, que son incuestionables si hablamos de enfermedades como la hepatitis o el Sida, que pese a tener aquí una menor incidencia, no conviene bajar la guardia. Se debería hacer más hincapié en los daños provocados por conductas aditivas como el tabaco, el alcohol y otras drogas, además de explicar cómo a través del deporte se pueden controlar factores de riesgo como la presión arterial, el colesterol, la glucemia.
-¿Qué futuro ve para la sanidad?
-El futuro será mejor que el presente si todos nos esforzamos en que sea así. Es indispensable el uso racional de los recursos, no soy partidario del copago y la asistencia deberá ser universal. Los políticos tendrán que buscar las fórmulas de financiación. Debemos ser optimistas porque la sanidad española sigue a la cabeza de los mejores servicios públicos que ofrece el país y constituye un referente en todo el mundo.
-Hemos hablado de muchas cosas y nada del sujeto «internista».
-Los internistas somos los grandes desconocidos. Nuestro trabajo exige esfuerzo y sacrificio para estar al día ya que tiene que saber de todo. El 40 % de los enfermos que llegan al hospital son atendidos en la área médica. Resumiendo, el internista reagrupa los datos y presta una atención integral a la persona. Y en caso de no poder él resolver el problema, sabrá decirle al paciente a quién debe dirigirse.
-Los médicos disponen de poco tiempo para estar con sus pacientes, pero su trascendencia es innegable, ¿no es así?
-Es muy importante hablar con el enfermo y que éste te cuente todo lo que le pasa.
-Los avances de la medicina han relegado a la tradicional historia clínica?
-Las pruebas no deben sustituir a la historia clínica. Los internistas somos los que más uso hacemos de este trabajo. La historia clínica del paciente es importantísima porque marca el camino a seguir y qué hacer para determinar una dolencia. Debemos de procurar, por lo tanto, perfeccionarnos en este aspecto de la asistencia médica.
-Permítame el juego de palabras: ¿No enferma más el paciente que desespera en una lista de espera?
-Es un problema que estamos tratando de resolver desde la raíz, desde los médicos de atención primaria. Para ello necesitamos una buena organización y más medios; naturalmente con el apoyo de la consellería. Tengo que decir que el gobierno anterior de la Xunta fue sensible a nuestras peticiones en cuanto a algunas de estas dotaciones y a la ampliación del horario de consultas. Espero que continúe y mejore.