Insomnio vecinal por culpa de una farola ruidosa

E.G.S.

LUGO

15 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Que una farola del alumbrado público cause molestias a quienes la tienen delante de su ventana es frecuente. La luz se cuela a través de la persiana y rompe el sueño necesario y reparador. Pero esta vez el problema era el ruido que emitía la farola. Y así se lo hizo saber el presidente de la comunidad de vecinos afectada al Ayuntamiento, que casi de inmediato envió personal técnico para resolver la anomalía. Otra cosa es si realmente quedó definitivamente arreglado el desarreglo y la farola alumbra en silencio, como debe ser.

Un vecino del primer piso del edificio números 290-292 de la avenida de A Coruña expuso su queja, por el motivo reseñado, al presidente de la comunidad. El responsable vecinal acudió diligente al Ayuntamiento e hizo constar la queja del desvelado vecino. Es cosa seria no poder dormir; no tiene nada de gracioso. Pero sí tiene su puntillo -seguro que el interesado lo comprende- el hecho de que el motivo de la molestia sea el ruido de la farola y no la luz que se cuela en la habitación.

Al menos en esta ocasión, parece que el correspondiente servicio municipal acudió raudo a estudiar el asunto y ver cómo solucionarlo. Entre los vecinos causó considerable sorpresa la rapidez con la que se enteró la prensa de la reclamación vecinal; esta vez, la prensa sólo fue testigo y no vehículo por el que los afectados canalizan sus quejas y reclamaciones con la esperanza de que, lanzadas al aire de lo público, la Administración se muestre diligente en aplicar soluciones.

Atención ciudadana

El asunto de la farola ruidosa parece indicar que algo se ha mejorado en esto de la atención al ciudadano. La aún reciente puesta en funcionamiento de la comisión municipal de quejas y sugerencias fue un paso fundamental, porque las que allí llegan necesariamente tienen que obtener alguna respuesta. Es probable que cada vez les guste menos a los distintos servicios municipales verse objeto de atención de la citada comisión. Aunque sólo sea para no poner en marcha la cadena de responsabilidades: al concejal le pide explicaciones el alcalde; el edil quiere aclaraciones por parte del servicio y la oposición exige responsabilidades a técnicos y funcionarios. La farola ruidosa está bajo control municipal.