El primer alcalde democrático de Monterroso permaneció 20 años en el cargo y ya llevaba otros 22 como concejal
09 abr 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Luis Pereiro Vázquez tenía 22 años cuando ocupó por primera vez un asiento en la corporación municipal, y cuando dejó la alcaldía, 64. Aunque con anterioridad como teniente de alcalde había ejercido en varias ocasiones de alcalde, lo fue tras las primeras elecciones democráticas, en las que encabezó la lista de la UCD y posteriormente la de Coalición Galega antes de desembarcar en el PP, partido del que no está especialmente agradecido.
A pesar de estar al frente del organismo municipal desde 1979 hasta 1999, afirma que siempre tuvo claro que el Concello no era suyo, que pertenecía al pueblo. «Nunca tomei a cousa como fan moitos, incluso actualmente, que cren que son os amos dos concellos, porque un alcalde dirixe, pero haino que saber facer e hai que saber ser persoa, tamén».
En su condición de secretario de la Cámara Agraria, era un vecino muy conocido ya antes de llegar a la alcaldía, pero cuando ocupó el puesto asegura que siempre se relacionó con todo el mundo y siempre se sintió querido. Esa es la satisfacción que le queda.
Fue el fundador del club de fútbol local, de la Asociación Falcatrueiros, de la Coral Polifónica, y presidió el Casino. En la época de Franco este organismo tenía un representante en la corporación local y ahí comenzó su vida política.
Ambiente de ilusión
De la primera corporación tiene el buen recuerdo de la ilusión generalizada, pero económicamente el Concello era un desastre, «coma todos», matiza. Con cinco funcionarios y un presupuesto que rondaba las 700.000 pesetas no quedaba dinero para hacer absolutamente nada y de lo único que disponían a raudales era de optimismo.
«Monterroso tén 30 parroquias e 98 núcleos de poboación, e no 79 non se podía entrar en coche a ningún», afirma Pereiro. Esa era la situación de las aldeas, pero en la cabecera municipal no era mejor, porque la única calle pavimentada que existía era la de Benigno Vázquez, al margen de las carreteras generales. Hoy hay alrededor de 70.
El PP nunca le dio nada
Tampoco había oficina de Extensión Agraria, en la consistorial llovía, solo existía un colegio y carecían de los restantes servicios que hay en la actualidad. «Teño que dicir claramente que no segundo mandato tiven a sorte de que me coincidiu co tripartito na Xunta e axudoume, porque era certo que eu gobernaba por libre porque tiña moi pouco apoio do partido». Luis Pereiro, que al menos formalmente sigue militando en el PP, asegura con claridad, como suele hablar siempre, que Monterroso «saiu adiante grazas ao tripartito na Xunta e á Deputación», ya que en su etapa de alcalde el Partido Popular no le dio «absolutamente nada».
El ex alcalde no se olvida de Gonzalo López, que fue el puntal que consiguió el centro penitenciario para Monterroso, y muestra su gratitud a otras personas, curiosamente, en buena medida de los grupos adversarios. A Fernando Salgado le agradece las importantes inversiones cuando era conselleiro, y a Jesús Otero, la actitud constructiva que siempre tuvo como concejal de la oposición. Cita también al nacionalista José Moreira, que le apretaba las tuercas en los plenos pero años después llegó a reconocerle que se había equivocado oponiéndose a determinados proyectos.
La cúpula del campo de la feria, única en Galicia, y A Peneda, son dos de las obras de su etapa de las que más orgulloso se siente. En este último caso hay un componente sentimental porque allí tenía su padre un molino y unos terrenos a los que dedicó parte de su vida.
Con respecto a su sucesor, Antonio Gato, Luis Pereiro asegura que se ven poco porque él ahora vive más tiempo en Vigo, pero tienen una relación normal. Esto no le impide matizar que el organismo municipal no tuvo ninguna deferencia con él. También aclara que, de los más de 200 proyectos de su etapa, solo queda su nombre en un par de placas, una de ellas por iniciativa de la Xunta.