20 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.
Los políticos no suelen visitar los espacios de la vida cotidiana más dura. Sólo acuden a sus carpas con micrófonos o ante las inevitables catástrofes. Si se diesen un paseo por el Inem, si se subiesen al tren regional Lugo-A Coruña, si circulasen con sus coches de Becerreá a Navia o si tuviesen que subirse al bus urbano, quizás actuarían de otra manera.