Rodríguez cree en la igualdad de oportunidades de la erade las telecomunicaciones: las gentes de las zonas rurales, dice, tienen tanto derecho a unas buenas conexiones como los de las urbanas, aunque en estas sea más fácil proporcionar cobertura.
El proyecto en el que ahora participa nació tras asentarse en Guitiriz -nació en Cabanas (A Coruña) y vivió luego en Barcelona-, adonde llegó hace tres años. La liberalización de las telecomunicaciones fue una puerta que le franqueó el acceso, aunque también estaba la necesidad de lograr una cobertura en Internet hasta entonces defectuosa. El propósito de su iniciativa se resume en una frase elocuente: «Ver YouTube perfectamente -afirma- es lo mínimo que exigimos».
Mientras tanto, intuye un futuro con unas capacidades que hoy resultan descomunales pero que quizá se conviertan en habituales dentro de no mubco tiempo: los 20 megas de capacidad, explica, empiezan a ser un objetivo.
-¿Percibe que la gente asume ya el acceso a Internet como una necesidad básica de estos tiempos?
-Hay varios niveles. La gente joven está empujando fuerte. La de mediana edad, de 30 a 50, se está abriendo. La gente mayor te sorprendería: también quiere conectarse. El problema es que a partir de una cierta edad no todo el mundo tiene la misma cultura. Pero hoy Internet es una necesidad imperiosa. La gente joven incluso tiene necesidad para los estudios, para los análisis de la leche... Y está surgiendo otro tema: algunas granjas necesitan cámaras de videovigilancia para las vacas que están a punto de parir. La solución se implantó en Francia hace años y aquí se está estudiando. -Vista la situación desde Terra Chá en particular y desde Galicia en general, ¿hay un gran atraso con respecto a otras zonas de España? -Es difícil evaluarlo, pero yo creo que estamos ahí. En Cataluña o el Levante es distinto. Ya está comprendido que Internet es una realidad, una herramienta a la que se le puede sacar partido. Si a una persona la pones ante un ordenador, al cabo de tres meses sabrá manejar cualquier programa.