Ensayo general para la Copa del Rey

LUGO

Riazor acoge el primer Dépor-Sevilla en cuatro días con el torneo del k.?o. y la Champions como telón de fondo

10 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

A partir de las ocho de esta tarde, en el cuadrilátero de Riazor, el segundo de los tres asaltos del combate que les ha tocado mantener al Deportivo y al Sevilla en este inicio de año. El primero, para los andaluces por los puntos y por los pelos. En la bolsa les va la vida. Más al equipo hispalense que al coruñés. Manolo Jiménez se niega a arrojar la toalla y se revuelve en la lona contra un público que ya no se fía de él. Lotina, por el contrario, saca pecho y lanza un aviso a los navegantes que observan desde el Santiago Bernabéu y el Camp Nou.

A pesar de las tendencias contrapuestas, para ganar al Sevilla (que ya no es lo que era) hacen falta dos equipos. Por eso, el Deportivo se aplica una intensa renovación facial en cada cita. Aunque acuda a todos los tópicos referentes a cambios de chip y mentalizaciones independientes para cada competición, es lógico pensar que un resultado abultado en la noche de hoy pueda influir en el partido de vuelta de la Copa del miércoles.

Regresan los protagonistas de la victoria frente al Getafe en el Coliseum Alfonso Pérez dejando fuera de la lista a De Guzmán, Barragán, Cristian y Colotto. Solo repetirán titularidad Manuel Pablo y Lopo. El vestuario piensa en los dulces sueños de la Champions, pero no lo reconoce públicamente. Lotina cree que sus rotaciones refuerzan el sentimiento de grupo y mantienen el nivel de competitividad del equipo. Por el contrario, Manolo Jiménez lamentó no poder hacerlas. Ocho futbolistas de su elenco sufren problemas físicos. Riazor no podrá reencontrarse con el ex mediocentro deportivista Aldo Duscher, sancionado. Hoy tendrá que contentarse con caldear el ambiente ante el verdugo de las semifinales de la Copa del Rey 2006-2007, episodio aderezado por la aportación del técnico deportivista de entonces, Joaquín Caparrós, sevillista confeso.

El Dépor, todavía en la cresta en la buena ola a la que se subió hace ahora casi un año (fue el 27 de enero del 2008 cuando el Valladolid visitó Riazor para perder por tres goles a uno, hito en la resurrección de un equipo demacrado por los resultados) asegura que ahora compite con la tranquilidad de no sentir el aliento del descenso en su nuca.

Exigente calendario

Esta es su gran baza psicológica ante el calendario que les espera: la vuelta de los octavos de final de la Copa ante el Sevilla y los cuartos de la misma competición, más los duelos de Liga frente al Barcelona (líder), Real Madrid (tercero) y Villarreal (séptimo). Esta sucesión de partidos contra los grandes pueden empujar a los coruñeses hacia la Liga de Campeones, o abandonarlos en la zona media de la clasificación, mal menor.

El equipo blanquiazul ha crecido notablemente en los últimos doce meses, lo que permite avanzar que este pulso contra el Sevilla no provocará, ni mucho menos, los mismos bostezos que generó el de hace dos temporadas. Al menos, el deportivismo algo ha ganado con la llegada de Lotina.