Ni con bola ni con pijama de rayas

Benigno Lázare

LUGO

Por primera vez en un centro penitenciario lucense, familiares de internos participaron en una jornada de convivencia en las instalaciones de Bonxe

20 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Una experiencia que comenzó en el centro penitenciario de León está siendo aplicada con gran éxito en el de Bonxe por primera vez en Galicia, e incluso es una de las primeras en España. Se trata del denominado Módulo Respeto, en el que permanecen internos que se apuntan voluntariamente y se comprometen a seguir unas normas más estrictas de respeto mutuo y hacia los demás, pero tienen como contrapartida una mayor calidad de vida y más facilidades para la reinserción e incluso para conseguir permisos. También sin precedentes, ayer celebraron una jornada de puertas abiertas solamente para los que no podrán salir con permiso durante las navidades.

La experiencia, además de pionera, supuso un reto tanto para los propios internos como para los funcionarios y los responsables del centro penitenciario. Por primera vez, unos 60 familiares pudieron traspasar el umbral de las salas de visitas y entrar en zonas inaccesibles a cualquier persona que no tenga vinculación con el centro. Oficialmente la jornada comenzaba a las cuatro menos cuarto, hasta las ocho, pero a las tres y media ya estaban en Bonxe casi todos los familiares, por lo que las puertas se abrieron con cierta antelación.

Según señalaron los funcionarios, y corroboraron algunos internos, los primeros momentos fueron para los besos y los abrazos, pero también para las lágrimas. Tras la recepción y los saludos, internos y familiares asistieron en el salón de actos a una velada con actuaciones a cargo de los propios presos, con un concierto acompañado de un montaje audiovisual. La fiesta incluyó el reparto de juguetes entre los once niños asistentes, donados por Imaginarium, y una merienda en el comedor del módulo que incluyó los dulces típicos de la Navidad. Los grupos familiares se asentaron en las mesas corridas en un ambiente de alegría, con rumbas sonando como música de fondo, pero algunas madres seguían con los ojos enrojecidos.

Para algunos de los internos del módulo que no saldrán de permiso el de ayer fue un día más porque no tuvieron visitas. Según explica uno de los dos educadores que atienden a estas cien personas, los que no recibieron a familiares fue porque son extranjeros y no tienen ninguno aquí, porque no quieren que se les enteren que están recluidos o, simplemente, porque renunciaron a que los visitasen. A media tarde, el director, Modesto Gutiérrez, y los funcionarios estaban satisfechos de como estaba saliendo todo. Comenzaron a prepararlo todo hace un mes porque tuvieron que pedir permisos a Madrid y hacer gestiones muy variadas, incluso que la casa comercial les regalase los juguetes.