La recreación del proceso tradicional de preparación de las castañas secas para su conservación, motivo principal de la Festa da Pisa da Castaña, se ha convertido en una cita ineludible para los visitantes que, cada vez en mayor número, se acercan a la sierra de O Courel con el propósito de disfrutar del espectáculo de sus paisajes otoñales. La décima edición de la fiesta se celebró ayer en la aldea de Froxán, para la que está siendo tramitada la declaración de Bien de Interés Cultural, y confirmó el creciente interés por esta exhibición etnográfica, que sirve de excusa a los turistas para poder disfrutar también de la gastronomía de la montaña.
Los coches se agolpaban desde primera hora de la mañana a lo largo de la carretera de Folgoso, punto de estacionamiento obligado para los que se acercan a Froxán en su fiesta más señalada. La aglomeración de gente era tal que a duras penas se podía vislumbrar la ceremonia de la pisa , que consiste en sacudir las castañas dentro de sacos con ayuda de un artilugio denominado bandoxo. De la mano de alguno de los vecinos que realizan la exhibición en una aira del pueblo, el público tuvo la oportunidad de abandonar por un momento la cámara de fotos y sumarse a la faena.
Cerca del lugar habitual de la demostración, se improvisaron dos puestos en los que se podían adquirir libros relacionados con O Courel y productos típicos elaborados de forma artesanal por la firma de Folgoso Delicias do Souto. El pregón corrió a cargo del grupo musical y humorístico Os da Ría. «En dez anos de festa nunca invitamos a un político», presume Evaristo Méndez, de la asociación Fonte do Milagro, que es la que organiza la fiesta.