El Centro Galicia, con origen en Lugo

B. Lázare

LUGO

La fusión de las asociaciones de emigrantes en Argentina les permitió conseguir las mejores instalaciones de cualquier sociedad sin ánimo de lucro

21 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Unos 13.200 asociados con las respectivas familias, cerca de 170 empleados; dos instalaciones, una en plena ciudad de Buenos Aires con una superficie de más de media hectárea, que incluye un colegio de prestigio, y otra en el vecino municipio de Vicente López, con 11 hectáreas llenas de edificaciones e instalaciones deportivas y de ocio, da idea de la magnitud del Centro Galicia de Argentina. Todo comenzó a partir del originario Centro Lucense de Buenos Aires, que ya había conseguido adquirir unos terrenos iniciales y disponía de unas instalaciones mínimas. A su vez, había sido el resultado de la unión de 21 agrupaciones de emigrantes procedentes de otras tantas comarcas o municipios de Lugo.

En 1979, ya con cuatro centros provinciales que agrupaban a la mayor parte de la colonia emigrante, fue acordada la unión, surgiendo el Centro Galicia, que aprovechó las instalaciones del de Lugo, por ser las mejores. El actual nivel fue el resultado de aportaciones, compras de terrenos y construcción de instalaciones de forma ininterrumpida durante los años buenos de la emigración, hasta llegar a conseguir la mayor de las agrupaciones de emigrantes del país, y seguramente la mayor de las asociaciones netamente privadas sin una finalidad lucrativa.

Sin embargo, como decían sus directivos con motivo de la visita del presidente de la Diputación y del diputado Melchor Roel, los comienzos fueron duros y de una generosidad por parte de los socios. Las edificaciones originarias fueron levantadas por los emigrantes, que los fines de semana acudían a la parcela de 11 hectáreas de Vicente López y ponían ladrillos o ayudaban en los trabajos que supiesen hacer. Iban con las familias y llevaban la comida, pero en lugar de descansar y relajarse trabajaban como otro día.

Hoy las instalaciones deportivas y de recreo del municipio vecino al de Buenos Aires están en una situación privilegiada, ya que los primeros emigrantes lucenses tuvieron la visión de comprar hacia el norte del Gran Buenos Aires, cuando la tendencia era el sur, hoy una zona menos apreciada económicamente. La parte trasera es una especie de balcón de centenares de metros al Río de la Plata, que a esa altura «solo» tiene 40 kilómetros de ancho. Canchas de tenis, un polideportivo e instalaciones para la práctica de deportes, incluidos bolos autóctonos de Galicia, tienen cabida en un recinto que pretenden remodelar en profundidad.