La Xunta tramita una multa de 2.704 euros a un lugués por tener dos doberman sin la debida autorización
09 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El perro, según vieja sentencia popular, es el más fiel amigo del hombre. A veces, disfrutar del privilegio de la amistad, implica hacer frente a algunas complicaciones. La Xunta acaba de comunicar a un vecino de Lugo una propuesta de sanción por importe de 2.704,58 euros por tener dos perros potencialmente peligrosos sin disponer de la preceptiva licencia administrativa. El trámite sancionador aún no está cerrado y el interesado dispone de quince días para presentar las alegaciones que estime oportunas.
El DOG hizo pública ayer la resolución de la Delegación Provincial de la Consellería de Medio Ambiente del pasado 28 de julio, para notificar la resolución adoptado en el correspondiente expediente sancionador, por infracción de la ley que regula la tenencia de animales potencialmente peligrosos. La comunicación enviada por la Xunta fue devuelta por el servicio de Correos. Ahora que ha sido publicada en el DOG , el interesado dispone de quince días para presentar alegaciones, documentos e informes que considere de interés. Una vez transcurrido el citado plazo, tomará una decisión el director xeral de Conservación da Natureza.
La propuesta de sanción es de 2.704,58 euros. El «feito denunciado», según indica la consellería, es «ser propietario de dous cans de raza doberman, considerados como animais potencialmente perigosos, carecendo da preceptiva licenza administrativa para a tenza dos mencionados animais».
Sobresaltos urbanos
Totalmente al margen del asunto reseñado, es de recordar que en la capital lucense unos perros, también de una raza considerada potencialmente peligrosa, provocaron varios sobresaltos en el entorno de la Ronda das Mercedes hace algunos años, en lo que entonces era un descampado usado como aparcamiento y hoy son edificios y la calle Novo Freire. En una ocasión, un hombre y una mujer vivieron momentos difíciles gracias a estos canes, que se habían escapado de donde los tenían sus dueños.
En la actualidad es menos habitual, pero hasta hace pocos años, era frecuente ver perros de razas potencialmente peligrosas corriendo sin estar sujetos por correa en el Parque do Miño. Por este motivo hubo más de un intercambio de palabras en tono alto entre propietarios de canes y otros usuarios del citado parque lucense.