Rábade disfruta entre dos aguas

María Caravel redac.lugo@lavoz.es

LUGO

Rábade vive al lado del Miño, y esa convivencia, que puede apreciar cualquiera que se limite a pasar por las principales carreteras que atraviesan el concello, se hace más patente en días como ayer, con la villa volcada de lleno en sus fiestas patronales. La comida campestre y el descenso de embarcaciones tuvieron las orillas del río y el curso del cauce como respectivos escenarios. Caudal abundante y día con amagos de lluvia. En Rábade y en cualquier otro lugar de los muchos que en el curso alto del Miño ofrecen buenas vistas se puede ver que la lluvia de meses pasados garantiza un caudal más abundante que otros años. La cuestión sin duda no debe de pasar inadvertida a los que año tras año se animan a surcar un tramo de río en la divertida y ya habitual esbatuxada, que cumplió ayer siete ediciones. Participantes originales y espectadores privilegiados. Los que se animaron a bajar por el río demostraron de nuevo su originalidad en la fabricación de sus embarcaciones, mientras que los que observaban, curiosos o tranquilos, tenían la buena perspectiva que se divisa desde el puente viejo. Aquí, a diferencia de lo que ocurre en los Juegos Olímpicos de Pekín, lo único importante es participar porque el premio consiste en disfrutar con los demás. Comida y sobremesa en un entorno singular. Antes de la competición muchos decidieron trasladar sus viandas a las orillas del río para pasar unas felices horas.