Courel reclama que el Filandón sea declarado de interés turístico

LUGO

Los rigores del clima y la precariedad de los accesos hicieron durante décadas de O Courel un mundo aparte. Un universo particular en el que se conservaron como en pocos lugares todo tipo de tradiciones. Entre ellas, el patrimonio que fueron acumulando los músicos y cantores populares que amenizaban las reuniones festivas de los vecinos de la sierra. Darles el reconocimiento que antes nunca habían tenido, y de paso salvaguardar la memoria de su valioso legado, es el objetivo del Filandón de Músicas de O Courel, que ayer acudió a su cita anual en el entorno de la Ferrería de Seoane.

«Filandón é unha palabra latina. Vén da fiada, das reunións das mulleres en torno á lareira para fiar e cantar», explica Xosé Lois Foxo, director da Real Banda de Gaitas da Deputación de Ourense, vecino de Courel y artífice del festival de viejas músicas de esta sierra. Una celebración, apunta Foxo, «que parece que cada vez desperta máis interese e pola que estamos dispostos a deixarnos a pel».

Según destaca Foxo, a los largo de las once ediciones del Filandón no sólo se ha dado voz a brindeiros y músicos en su vertiente más lúdica, sino que se han recopilado en distintas grabaciones un número importante de melodías que, de otra manera, habrían desaparecido.

En la celebración de ayer fue presentado un cedé dedicado al grupo Os Padernes, una de las formaciones más famosas de O Courel que ya recibió un homenaje en el Filandón del 2001.

Por otro lado, un portavoz de la familia propietaria de la Ferrería de Seoane, que funcionó de nuevo con motivo del festival, hizo un llamamiento público a la Xunta para que garantice la entrada del público al edificio. Nueve años después de que acabasen las obras de restauración, financiadas por la Consellería de Cultura, la apertura de la ferrería sigue en el aire.