Para muestra, tres granjeras

Benigno Lázare

LUGO

Mañana presentan en Lugo para toda Galicia un libro sobre los modos de vida de la mujer en el medio rural

11 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Antaño, cuando se casaban, sus propiedades pasaban a ser administradas legalmente por los maridos y cuando se quedaban viudas el hijo mayor se convertía en el jefe de la familia. Hogaño la situación de las mujeres de la zona rural cambió mucho, pero no tanto; o cambio poco, pero evolucionó. Como se prefiera.

Más de la mitad de las explotaciones agrarias gallegas tienen mujeres trabajando y son las titulares reales. En Lugo hay 18.325 granjas autónomas en las que trabajan ellas, de un total de 47.156, pero solamente 277 mujeres están dadas de alta en el régimen especial agrario de la Seguridad Social. A la vez, ya son muchas las que están al frente de modernas granjas y las que tuvieron que afrontar grandes reveses en sus explotaciones, como epidemias de brucelosis que obligan a sustituir la totalidad del ganado y a empezar de nuevo.

De todo ello trata el libro Historias de vida en el medio rural , editado por la Federación de Asociaciones de Mujeres Rurales (Fademur), que será presentado para toda Galicia mañana en un acto que se celebrará a mediodía en los jardines de la Diputación, con la presencia de 200 mujeres rurales gallegas, de sindicalistas y políticos, encabezados por el presidente de la Xunta. También estarán la presidenta de la federación estatal, Teresa López, y la de Fademur-Galicia, Rosa Arcos, que presentó ayer el acto junto con la vicepresidenta segunda de la Diputación, Lara Méndez.

El libro incluye 30 experiencias de otras tantas mujeres de diferentes comunidades, edades y situación. Aunque el trabajo de este colectivo sigue estando oculto en un porcentaje muy alto de casos, con esta publicación Fademur pretende demostrar que la situación de las mujeres no es una foto en blanco y negro, sino en color, con muchos matices y con unas profesionales que tienen inquietudes y proyectos propios y diversos.

Según relató Rosa Arcos, de Galicia figuran tres mujeres representativas de distintas generaciones. Esther Calviño, de Tordoia; Mercedes Méndez Candal, de Ordes, y Begoña Linares García, de Trazo.

La primera es la mayor y tiene una granja de unas 30 vacas que a duras penas consigue sacar un salario mínimo para ir tirando. Mercedes, de 46 años, tuvo que afrontar las grandes crisis sanitarias ganaderas y se quedó en dos ocasiones sin sus vacas. Begoña, de 28 años, nació en la ciudad pero se fue a vivir y a trabajar al campo, de donde es su compañero, con el que se embarcó en una importante inversión y en un avanzado proyecto de cooperativa, de la que pretenden vivir adecuadamente ellos y sus hijos.