Los moteros y los aficionados a este tipo de vehículos no lo tuvieron ayer fácil para elegir entre A Piringalla, donde se celebró la cuarta concentración, o en Castro. En el barrio lucense la estrella fue el acróbata portugués Paulo Martinho , que dejó boquiabierto al público con sus exhibiciones en coche, moto e incluso quad, en las que se aproximó peligrosamente al público, eso sí, con riesgo controlado. En Castro, Emilio Zamora hizo las delicias de su público. Desfile de promesas. La fiesta motera de A Piringalla, que continuará hoy, contó con un desfile de promesas lucenses y una exposición de motos clásicas. En este contexto recibió un homenaje el malogrado piloto lucense, Juan Manuel López Mella . Hubo una exposición en As Termas, con la moto y el traje que utilizó en las competición de Superbikes, de la que fue campeón de España. La prueba de motos clásicas quedó aplazada por un desencuentro entre federaciones.