La Guardia Civil tuvo que mediar en la junta de montes de Frontón

LUGO

La junta rectora de la comunidad de montes de Frontón, en el municipio de Pantón, se vio obligada a solicitar la presencia de la Guardia Civil en la asamblea celebrada a última hora de la tarde del viernes, en la que estaba previsto someter a votación la continuidad de la gestora. La renovación quedó pendiente, sin embargo, porque el voto de uno de los asistentes no fue considerado válido. «Houbo unha persoa que levantou a man para votar e foi obrigada a baixala», sostiene el aún presidente, Gerardo González. La directiva pidió que se personasen los agentes ante los insultos y amenazas que recibieron de los vecinos que se concentraron en el exterior de la antigua rectoral, donde se celebró la agitada reunión.

La asamblea de la comunidad de montes se inició en un ambiente de gran crispación, que fue subiendo de tono cuando la junta rectora solicitó que abandonaran el local aquellas personas que no tenían derecho de voto. Ante la negativa de una vecina a salir del lugar en el que se celebraba la reunión, y en vista los graves insultos que estaban recibiendo, la directiva solicitó la presencia de una patrulla de la Guardia Civil.

«Tivemos que escoitar todo tipo de insultos, de sinvergoñas para arriba, cando o único que fixemos foi loitar por facer algo digno cun monte cheo de maleza», explica el presidente. La junta rectora se mantendrá al frente de la comunidad de montes hasta que se repita la votación en una nueva asamblea, que por lo de pronto carece de fecha.

Disparidad de criterios

Las voces discrepantes que surgieron en la parroquia se oponen a un proyecto ganadero que se lleva a cabo en terrenos comunales, pues cuestionan de la forma en que se están acondicionando y temen que se reproduzcan los problemas de malos olores por los abonados generó una iniciativa similar en terrenos de Pombeiro. También objetan a la directiva la falta de transparencia que rodeó al acuerdo con la empresa que pretende explotar zonas de pasto, algo que el presidente niega tajantemente.

Según la versión de Gerardo González, el acuerdo por el que se desbrozaron los terrenos fue aprobado en su día por 26 de los 49 comuneros de Frontón, en una asamblea convocada a tal efecto, en la que se produjeron diez votos a favor, uno en contra y quince abstenciones.