Becerreá ya es el pequeño Bucarest

LUGO

Más de medio centenar de rumanos viven en esta localidad. Hay varios niños que van al colegio y también a la guardería. El desbroce de montes es el principal trabajo

08 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Becerreá es el pequeño Bucarest de la provincia de Lugo. La comunidad rumana asentada en esta localidad de la montaña luguesa está formada, según algunas fuentes, por más de medio centenar de ciudadanos que realmente ya son como de casa porque están perfectamente integrados. La semana pasada el grupo afrontó una noticia terrible: la muerte de uno de uno de ellos, Vasile Budin. Pereció carbonizado en su primer día de trabajo en España.

Los rumanos de Becerreá trabajan preferentemente en el desbroce de montes. La mayoría fueron contratados por una empresa que los mueve por diversos lugares, incluso de fuera de la provincia. Marchan muy temprano por la mañana, comen en los montes y regresan en torno a las siete y media de la tarde. A partir de esa hora se reúnen en diversos establecimientos y habitualmente echan algún partido de fútbol.

«Son unhos veciños máis. Dabondo teñen con ter que deixar o seu país. Aquí adaptanse moi ben e querémolos», dijo ayer una vecina de la calle Ancares, donde viven un buen número de rumanos.

Por ahora hay pocas mujeres, cinco o seis, como mucho. Una de ellas es Anca, una joven de 22 años, que es ya la rumana más popular en Becerreá. Trabaja unas horas en una de las panaderías y otras pocas en el veterano bar y restaurante Correos, cerca de la casa consistorial.

Habla español correctamente. Entiende el gallego, pronuncia algunas palabras y es posible que en poco tiempo, lo domine también como cualquier lugareño. Se le dan bien los idiomas. «El español lo aprendió en menos de dos años», explicó. Anca vive con su esposo, de 24, diplomado en mecánica en un piso de alquiler. Tienen un niño, Claudio Mikel, de año y medio. Va a la guardería (otros jóvenes acuden al colegio) y comienza a hablar en gallego. «En casa le tenemos que enseñar el rumano. Es curioso», contó la madre.

Este sería uno de los nuevos matrimonios de Becerreá, algo impensable para los más veteranos de la villa. A esta pareja no le van mal las cosas. Eso sí, trabajando a tope. Ahora, con la imparable subida del precio de los alimentos, les cuesta llegar a final de mes, «pero vamos tirando como dicen ustedes aquí».

Anca es de Bicaz Chei, una ciudad que está al norte del país. Según contó, hace dos años optó por venirse a España, animada por la posibilidad de encontrar unas mejores condiciones de vida. Primero probó fortuna su esposo y le fue bien. «Estuvo en San Sebastián y allí me fui yo cuando él ya tenía trabajo y alojamiento. En el País Vasco nació nuestro hijo», contó.

Optaron por venirse no porque estuvieran mal en Bicaz Chei sino por las dificultades que tenían para encontrar trabajo. Los sueldos no eran muy altos, «aunque dependía del puesto».

En España tiene más familia. Concretamente en Madrid y Tarragona. Hace muy poco tiempo que su padre vino a Becerreá y está pensando en la posibilidad de quedarse. Otros parientes o conocidos que vinieron están instalados en la zona de O Courel.

«Aquí estamos a gusto. Nos tratan bien y, además, el paisaje es como el de nuestra tierra. Realmente mi padre quedó sorprendido porque se parece mucho», apuntó Anca. De momento este joven matrimonio piensa quedarse