En el supuesto de que no sean un mito, los caprichos de los cantantes en las giras no afectan a los que acuden a la casa de turismo de Pidre. Al menos en ella nadie pidió ninguna excentricidad y en lo gastronómico también son de lo más sencillo. Les suele encantar el estilo de cocina de María, que es la que manda en los fogones.
Julieta es más de pescado que de carne y le gusta mucho la verdura, pero también le encantan los platos con queso de A Ulloa, en los que la dueña es una experta. Kiko, como es de suponer a la vista de su escueta figura, «come como un pajarito, pica de todo pero muy poco», asegura Suso.
La única vez que se trastocó la normalidad fue con motivo de la estancia de la actriz estadounidense. «El día que llegó llamaron de todas esas revistas del corazón y yo les dije que vendría la siguiente semana». El propietario no está acostumbrado a esos trotes y recuerda que también hay otros clientes a los que no les gustan ese tipo de follones. «Aquí se trata a todo el mundo igual, sean famosos o anónimos».