Al centro de estimulación de Afalu acuden a diario unos 25 enfermos que luchan para intentar alargar la vida de capacidades como el lenguaje, el cálculo o la atención
23 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Para un enfermo de alzhéimer, hacer un pez de barro es mucho más que una manualidad porque le ayuda a mantener activas capacidades físicas y mentales.
«El barro implica un contacto manual que hace mejorar la motricidad, la elasticidad o la fuerza de los dedos. Al crear el pez trabajan el concepto de forma y de espacio, dividen la actividad en pasos como el secado o el pintado, y además tienen que pensar por que lo hacen o para quien va a ser». Así resumió la terapeuta ocupacional de la Asociación de familiares de enfermos de alzhéimer y otras demencias de Lugo (Afalu), Rosana Barreiro, los beneficios de las actividades de labor terapia que desarrollan en el centro de estimulación de la Casa Clara Campoamor. El trabajo del colectivo en este campo acaba de ser reconocido por Ibercaja, con la que hoy firmarán una colaboración de 20.000 euros.
Ayer por la mañana, los usuarios de Afalu -la media diaria es de 25- empezaban a confeccionar un libro de cartulina que entre hoy mañana llenarán de refranes, canciones y cuentos, como indicó la pedagoga Eva María Meijide.
«Cada semana trabajamos un tema. Esta es la del día del libro y en función de ella organizamos actividades de estimulación cognitiva, orientación a la realidad, labor terapia y ludoterapia, con las que se intenta alargar la vida de capacidades como el lenguaje, el cálculo, la atención o las funciones ejecutivas (el razonamiento)», detalló la psicóloga Elisa López. Junto a las dos especialistas, una terapeuta ocupacional, una trabajadora social, una educadora social y un fisioterapeuta componen la plantilla del colectivo sin ánimo de lucro, que desde hace más de seis años brinda en Lugo ayuda profesional a enfermos del mal del olvido y familiares.
Equipo multidisciplinar
Tras el contacto inicial, una entrevista en profundidad con la familia para conocer datos médicos, psicológicos, sociales y culturales; y una valoración de las capacidades del paciente, el equipo multidisciplinar decide «hacia donde encaminar la rehabilitación, marcando las pautas necesarias para intentar que el enfermo trabaje las capacidades que tiene todavía y las que ha perdido pero son recuperables», indicó López.
«Para que no trabajemos -finalizó la experta- ni por encima ni por debajo de sus posibilidades».