La sustitución de quitamientos de piedra por vallas metálicas en la carretera de Doade motiva las críticas de los viticultores
14 abr 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Las obras de acondicionamiento que lleva a cabo la Consellería de Política Territorial en la carretera de Monforte a Castro Caldelas han despertado una gran polémica, debido al tratamiento aplicado en el tramo de la Ribeira Sacra que discurre por la provincia de Lugo. En la zona de viñedo de Doade, donde está ubicado uno de los embarcaderos del catamarán del Cañón del Sil, los antiguos bloques de piedra que servían de quitamiedos están siendo sustituidos por unas modernas vallas metálicas. Viticultores y vecinos denuncian que esta solución afea el paisaje de la ribera y contrasta con las exigencias que impone la Xunta en las obras particulares.
«A nós pídennos que usemos materiais que sexan acordes co entorno e incluso temos que pintar dunha determinada cor os raíles dos elevadores nas viñas, pero polo que parece esas leis non son iguais para todos», señala un vecino de Doade, que dice sentirse «sorprendido e escandalizado» por el proyecto que se lleva a cabo en esta ribera del Sil.
Al tratarse de un espacio protegido, en la ribera de Doade sólo se autorizan obras en construcciones previamente consolidadas que sirvan para desarrollar actividades relacionadas con la vitivinicultura, siempre con arreglo a unas pautas que impidan su impacto visual sobre el paisaje. Por este motivo, también se exige que los raíles y montacargas que se usan para vendimiar sean pintados de color negro, ya que el verde, que era el único permitido inicialmente, se mostraba demasiado llamativo en la época otoñal.
En Doade contraponen la solución adoptada por Política Territorial para reponer los quitamiedos en la ribeira con las exigencias que le fueron aplicadas a la principal bodega de la subzona de Amandi, que tuvo que flanquear de postes de madera los accesos a la zona de viñedos que está replantando. Por el contrario, y a mayores de su discutible estética, las vallas que están siendo colocadas en las proximidades del embarcadero del catamarán «nin sequera están postas a nivel e dan a impresión dunha montaña rusa», señala un vecino.
Entre los viticultores aseguran que un particular sería sancionado por mucho menos motivo y sugieren una visita al mirador de Soutochao para comprobar el pésimo efecto visual de los nuevos quitamiedos. «Nun día de sol vese brillar a chapa metálica que mete medo. Son cousas que so pasan aquí e que se as fai un de nós métenlle unha multa que o deixan temblando», opina un ribereño.