El Breogán aplica una inyección letal al Bruesa en diez minutos de juego

LUGO

10 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Si en la plaza de toros de Illumbe el Breogán no supo rematar la faena ante el Bruesa, el Leche Río acabó ayer con el novillo donostiarra antes de que los vascos hubiesen bajado del autobús. Un primer cuarto pletórico, en el que todo salió de color de rosa para los lucenses, bastó para desarbolar a un equipo caótico y que ayer dio lástima en el coliseo celeste. Los de Paco García ventilaron al adversario sin anestesia y propiciaron la mayor alegría de la parroquia local en lo que ha transcurrido de campaña. La puesta en escena del Breogán fue demoledora. 15-0 y 17-1 fueron los dos parciales que los locales ofrecieron para demostrar que, a día de hoy, son el conjunto más largo y más en forma de la LEB Oro. Las manos de los hombres del Leche Río dejaban emanar una estela mágica, todo lo que tocaban se convertía en puntos. Los reyes Midas celestes desguazaron a un contrincante que ya había amenazado ruina en la primera vuelta y que ayer no encontró el oráculo de Andy Panko. Si los cinco titulares del bando lucense realizaron un gran despliegue, las rotaciones no bajaron el nivel. El Bruesa deambuló sobre la pista durante los treinta primeros minutos, ofreciendo una patética imagen, ahogado entre pérdidas de balón, una defensa con la mirada que no sellaba las acometidas locales y un ataque egoísta en el que cada jugador buscaba salvar sus estadísticas individuales. Reaparición Jeffers se vistió de corto por primera vez en un mes y demostró que no se encuentra lejos del nivel anterior a la lesión. En el Leche Río, todo salió a la perfección. Tras tomarse un respiro en el segundo cuarto, los celestes arrasaron a los vascos en el tercer parcial para adquirir rentas de escándalo. Hasta 34 puntos de ventaja. Y en medio de ese panorama, el Breogán enfrió el motor en el tramo final. Los de Pablo Laso aprovecharon la concesión para aplicarse un maquillaje que no oculta ni las grietas ni el paupérrimo baloncesto desplegado por los donostiarras. La varita mágica del Leche Río continúa encendida después de la consecución de la Copa y hasta el discutido Wade se sumó a la fiesta con acciones de mérito. Los celestes meten miedo y ya apuntan a Los Barrios.