Unos 70 inmigrantes y retornados de Argentina y Uruguay acaban de crear en la ciudad un colectivo con el que buscan conservar sus tradiciones y arraigarse en Galicia
08 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.El Río de la Plata separa Argentina de Uruguay. Pero a esta orilla del Atlántico el estuario ha servido para bautizar a la recién creada Asociación Rioplatenses de Lugo, que por ahora integran unos setenta inmigrantes y retornados argentinos y uruguayos. Más de la mitad de los socios llegaron a Lugo y alrededores (O Páramo, Pobra de San Xulián y Outeiro de Rei) después del 2001, a raíz del corralito financiero que puso contra las cuerdas a millones de ciudadanos en Argentina.
«De la gente que vino a Lugo, un porcentaje muy grande tiene familiares aquí», comentó el presidente del colectivo, Jorge Roberto Rodríguez Fernández, hijo de un matrimonio de emigrantes gallegos -su madre era de Becerreá y su padre de Taboada-. «Mi tío abuelo fue fundador del centro lucense de Buenos Aires», confesó, al tiempo que recalcó el objetivo de Rioplatenses: «Por un lado queremos conservar nuestras raíces de allá y por otro ir adquiriendo las que tienen aquí».
Un enriquecedor intercambio cultural que se plasma por ahora en un sinfín de ilusiones y proyectos: una biblioteca, cursos de tango, folclore argentino, excursiones, charlas... El más cercano: conseguir un local donde realizar actividades. Para eso tendrán hoy una reunión con la concejala Carmen Basadre. «Por ahora nos reunimos en las casas o en un bar. Cuando tengamos un sitio fijo se va a arrimar más gente», subrayó el responsable de la agrupación. Juntarse habitualmente para tomar mate -es una infusión de hierba- y en ocasiones especiales para degustar un asado (churrasco) son dos de las tradiciones que mantienen más vivas aquí. «En Lugo no hay un lugar cerca del río donde poder preparar un buen asado en la parrilla, y a veces, por un cumpleaños, una fiesta... vamos a la carballeira de Santa Isabel en Outeiro de Rei», relató. Aunque las raíces los impulsaron a venir la provincia -«No hay un gallego que no tenga un familiar en Argentina», dice-, Jorge Rodríguez confiesa que desde su llegada todos se han «abierto camino solos, nadie está viviendo bajo el ala de familiares».
Para asesorar a los que están aquí han mantenido contactos con la cónsul de Argentina en Vigo. Quieren que Lugo cuente con un «consulado itinerante», en el que una vez al año puedan resolver trámites.