Lugo se queda sin fuentes

Lucía R. Insua

LUGO

Cada vez existen menos manantiales públicos potables en el municipio, lo que obliga a la mayoría de los lucenses a comprar agua embotellada en tiendas y supermercados

19 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

«Hai particulares que traen moitas garrafas ¡Algúns enchen máis de cen litros de auga, e se che toca un diante... podes cansarte de esperar!», sonrió el lucense José Ríos, mientras esperaba ayer su turno para llenar varias botellas en la fonte das Penas. Situada en A Fervedoira, el agua de esta fuente brota con fuerza y es apta para el consumo humano, lo que la convierte en una rara avis en el entorno de la ciudad amurallada, donde muchos habitantes se ven abocados a comprar agua embotellada en tiendas y supermercados casi a diario.

Habitual de A Fervedoira es un vecino de Castro de Riberas de Lea, que acude al manantial das Penas dos veces por semana. «En Castro só temos a da traída, e aínda que din que está ben e que vale para beber, non está tan boa coma esta, que ten outro gusto», afirmó. El agua de la red pública de abastecimiento tampoco convence a un matrimonio de Garabolos que recordó: «Nós fomos moitos anos á que hai na Nacional VI, pero obraron, fixeron unhas vías de servizo e perdeu moito, así que hai tempo que cambiamos».

Que cada vez quedan menos fuentes públicas en condiciones en Lugo es un hecho, que probablemente se ha visto agravado por la escasez de lluvias durante el otoño pasado y el actual invierno. Con este panorama, ayer no manaba ni una sola gota de agua de los caños de algunas de las fuentes emblemáticas de la ciudad.

Es el caso de la ubicada en la Nacional VI, donde hace años eran habituales las largas colas; de la de San Xillao, en la avenida das Fontiñas; de la de las inmediaciones del Balneario e incluso de la que hay en la carretera vieja de Santiago, en las proximidades del cruce de Portomarín. «As fontes non abren, non sei se polo cambio climático ou polos industriais do sector das augas minerais, que non teñen interese en que a xente poda beber dos manantiais», dejó caer un usuario de A Fervedoira.

Según los análisis más recientes del Concello de Lugo, además de la das Penas, «tenden á potabilidade» y son «aptas para o consumo pero sin garantía sanitaria» únicamente la fuente del Icona 82 (en los Lagos de Teixeiro), la fuente del Rego Espiño (en la zona de Arieiras), así como el manantial de Regueiro (en Ombreiro). Pese a todo, en algunos surtidores donde la advertencia de «no potable» cuelga desde hace varios años la fuerza de la costumbre parece más poderosa.

Por eso no resulta extraño encontrar a gente a cogiendo grandes cantidades de agua para consumir en la vida diaria en fuentes que a priori son «non aptas para o consumo», como la del lavadero de Fingoi (en Magoi), la del Agro do Castiñeiro (en Lamas de Prado) o la fonte Nova, en las cercanías del recinto de Frigsa.

Elementos externos

El Ayuntamiento subraya que ningún manantial tiene garantizada la potabilidad las 24 horas del día, puesto que la calidad del agua varía «por los elementos externos que pueda haber», afirmaron fuentes municipales. «Hoxe levo algúns litros de máis para cociñar, porque estes días choveu e a da traída vén máis revolta», comentó una usuaria en A Fervedoira. «A ratos echa mucho, a ratos echa poco..., es como si la cortasen en algunos momentos», resaltó un vecino delante del concurrido manantial.