Nace una nueva asociación y lo hace con ganas de poner sobre el tapete los problemas del ámbito en el que opera. El colectivo Hércules se ha fijado como campo de intervención la avenida de A Coruña, esto es, entre San Fernando y el cuartel de Garabolos. La directiva, presidida por Néstor Pena Lobeiras, reclama la construcción de un aparcamiento subterráneo, para solventar el déficit de plazas de estacionamiento, así como otras mejoras, como un alumbrado nocturno más eficaz que el actual.
La asociación Hércules estudia posibles emplazamientos para un aparcamiento subterráneo. Es un trabajo en el que están enfrascados los directivos. Lo que ya tienen claro son los puntos negros para el tráfico rodado en la avenida de A Coruña. Uno de ellos es el ya famoso solar del Pino, en la subida de Garabolos. Dicen los directivos de la asociación que años de protestas no han dado resultado. Junto a los directivos hubo quien comentó que alguna de las protestas la organizó, o al menos la apoyó en su día una asociación de la que formaba parte el actual concejal de Infraestructuras, José Piñeiro.
Los responsables de Hércules aseguran que el pavimento de la avenida está deteriorado a la altura del Camiño de Pipín. Otra deficiencia que destacan es el mal estado de la pintura de algunos pasos de peatones, lo que -indican- puede provocar graves accidentes.
Indicadores
Algunos aspectos de la señalización vertical tampoco convencen a los responsables de Hércules. Dicen que los indicadores situados cerca de la antigua Frigsa crean confusión y son muchos los conductores que enfilan la calle Illas Canarias en sentido contrario al autorizado. Cree que es un problema fácil de solucionar.
Como en otras calles de la capital, en la avenida de A Coruña faltan algunos árboles. La directiva de la asociación dice que al menos son necesarios cuatro árboles más. Reclaman que se corte la hierba que crece sin control en los alcorques.
En el capítulo de demandas, incluyen la instalación de contenedores soterrados.
La citada asociación quiere una iluminación más intensa en la avenida de A Coruña. Los directivos se muestran comprensivos con los comerciantes que dejan sus escaparates a oscuras, o casi, durante la noche, pero creen que el alumbrado de esta calle es mejorable.
Consideran necesaria también la instalación de algún banco más en las inmediaciones de la antigua Frigsa.