La Guardia Civil recoge una antigua granada abandonada en Ribas Altas

LUGO

El patio trasero de una casa de la parroquia monfortina de Ribas Altas guardaba una granada oculta entre la maleza, probablemente desde la guerra civil o los años de la posguerra. La bomba de mano fue encontrada el viernes por un familiar de Lidia López, la dueña de la casa. «O rapaz estaba rastrillando e viuna», contaba ayer la mujer después de que dos expertos en explosivos de la Guardia Civil se hubiesen hecho cargo de la bomba. En un primer momento, los familiares que participan en la limpieza de la finca no le dieron importancia al hallazgo, y dejaron la granada en el suelo, aunque apartada del lugar en el que estaban trabajando. El lunes, aconsejados por otros familiares, decidieron avisar a la Guardia Civil, el cuerpo policial presente en Monforte con competencias en materia de explosivos. Después de comprobar que efectivamente se trataba de una granada, los responsables del cuartel local pidieron a los vecinos de la casa, situada en el barrio de Outeiro, que no tocasen la granada y que guardasen silencio y avisaron al equipo de técnicos de desactivación de explosivos (Tedax) de A Coruña. Los dos especialistas llegaron a las once y media de la mañana a Ribas Altas. La granada era una de las conocidas por su aspecto como bombas de piña. Del tamaño aproximado de un puño, su exterior estaba parcialmente corroído por la humedad y el contacto con la tierra, pero estaba entera y tenía en su sitio la anilla que sirve para activarla. Los tedax no tomaron ninguna precaución especial ni llevaban ningún traje que los protegiese en caso de una explosión accidental. Una vez que confirmaron que tenía la anilla puesta se limitaron a cogerla y a llevársela en la mano hasta el vehículo en el que habían venido. En estos casos, la Guardia Civil suele trasladar el artefacto a unas instalaciones especiales habilitadas en el antiguo cuartel militar de Parga, en Guitiriz, y allí lo hacen explotar de forma controlada. Escondite para perseguidos Las características de la granada apuntan a que se trata de una bomba de los tiempos de la guerra civil. En Ribas Altas no se produjeron enfrentamientos abiertos en los primeros días del golpe de estado militar de 1936 contra la República, ni tampoco hubo refriegas importantes en los años sucesivos entre partida de maquis y las fuerzas de seguridad. Pero sí es cierto que en esta parroquia limítrofe con el barrio monfortino de la Estación encontraron escondite numerosas personas que tuvieron que huir para evitar ser asesinados por los sublevados. Algunos de ellos estuvieron ocultos en casas de familiares y amigos durante muchos años después del final de la guerra.