Notarios lucenses destacan que la edad y la descendencia son factores que influyen en la decisión de redactar testamento; en 2006, en la provincia se otorgaron 6.542
04 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.¡Juventud, divino tesoro! El verso de Rubén Darío exalta la etapa de la vida en la que, por norma general, la muerte se ve como algo muy lejano. Un perfil que parece no coincidir ni por asomo con el del lucense tipo que hace testamento. «Normalmente redactan testamento personas de mediana edad que tienen hijos. Jóvenes de entre 20 y 30 años hay un tanto por ciento muy reducido», comentó el delegado en Lugo del Colegio Notarial de Galicia, Germán Aguilera Cristóbal. «Suelen hacerlo personas de más de 55 años que empiezan a tener miedo a morir, aunque también vienen algunos matrimonios jóvenes que tienen descendencia para nombrar tutores para los hijos en común», resaltaron en la notaría Bescós-Barrios. Fuentes del colectivo profesional autonómico indicaron que en el 2006 se otorgaron en la provincia de Lugo 6.542 actos de última voluntad, cuando en el 2005 habían sido 6.509. «Las variaciones son mínimas de un año a otro», señaló el notario.
Morir con el testamento redactado y los bienes distribuidos entre los herederos tiene numerosas ventajas, según los expertos, ya que evitan quebraderos de cabeza posteriores, que en ocasiones derivan en procedimientos judiciales que duran años.
A la hora de testar, los lucenses son bastante tradicionales. Los datos avalan que el testamento más habitual en Lugo lo hacen los matrimonios. En él, cada esposo por separado nombra usufructuario universal al cónyuge y herederos universales a partes iguales a los hijos. «La gente suele respetar a los herederos legales, es decir, hijos si los hay, y hermanos si no se tienen hijos. La gente mayor que no tiene hijos ni hermanos suele dejar su legado al cuidador», comentaron en la Notaría de Antonio López-Calderón Vázquez. Cada documento, con sus respectivas copias más el IVA, cuesta alrededor de 37 euros. Según el colectivo notarial, una cifra «mínima», en relación con los problemas que evita. «Es relativamente barato si tenemos en cuenta que el grado de responsabilidad que asume el notario es muy alto si se cometen errores», explicó el fedatario afincado en Lugo.
Otras figuras
En el derecho civil se contemplan otro tipo de figuras como el testamento mancomunado, mediante el que ambos cónyuges otorgan testamento al mismo tiempo y de forma recíproca. Aunque está presente en el derecho gallego desde 1995, notarios de Lugo indican que su uso es excepcional. También existe la cesión de derechos hereditarios, una especie de venta en abstracto de derechos, que, según Aguilera, «en Lugo es frecuente». En ella, los coherederos tienen derecho de retracto, es decir: si en una herencia hay tres herederos, y uno de ellos vende su parte a un cuarto, los coherederos tienen derecho a comprar esa parte por la misma cantidad de dinero en que fue vendida por el otro heredero.