Alcalde con dolor de muelas

LUGO

Fernández Liñares desarrolló una intensa actividad en el primer día en la alcaldía en ausencia de Orozco

30 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Sólo fue una coincidencia, pero fue así. El socialista Francisco Fernández Liñares se hizo cargo ayer de la alcaldía lucense y acabó en el dentista. No es que el ejercicio del poder provocase dolor de dientes al ya veterano edil; no, la visita al dentista estaba programada en el marco de la pugna que se trajeron hasta ahora el dinámico concejal y una de sus muelas. La jornada del alcalde accidental -el titular se encuentra en Argentina- discurrió con la intensa actividad habitual de Liñares y sin más incidentes que el que le privó de la pieza dental.

El edil de A Ponte es hombre madrugador. Comenzó la jornada a las ocho de la mañana. Tomó café con un amigo y poco después mantuvo una reunión con la jefa de personal. Llegadas las diez de la mañana el presidente por unos días de la corporación municipal asistió a la constitución del tribunal que dirige las pruebas selectivas para técnicos de grado medio. Una vez iniciada la reunión, Fernández Liñares aprovechó para entrevistarse con técnicos municipales y abordar cuestiones relacionadas con la revisión del plan general de ordenación municipal.

A la una de la tarde, otra reunión. En esta ocasión, se trataba de abordar, en la empresa municipal del suelo, cuestiones relacionadas con la enajenación de parcelas municipales. El asunto quedó pendiente, porque una de las empresas que presentó oferta tenía deficiencias en la documentación y se le dio un plazo para subsanarlas.

Tras la reunión de Evislusa, aún quedaba mucha mañana para el animoso alcalde accidental. Con la interventora del Ayuntamiento abordó cuestiones relacionadas con el presupuesto municipal y después recibió a tres vecinos. La mañana concluyó con la firma de documentos y la preparación con el jefe del gabinete de la alcaldía de algunos aspectos de la agenda de la semana. Eran las tres menos diez cuando Liñares abandonó la alcaldía.

En medio, el alcalde accidental tuvo ocasión de atender a algunos periodistas que aprovecharon su paso por el pasillo para preguntarle por algunas cuestiones. Poco éxito tuvieron.

Además del asuntillo del dentista, el edil empleó la tarde, entre otras cosas, en echar un ojo a algunos edificios de la calle Castelao y Nicomedes Pastor Díaz, al hilo de la revisión del PGOM y de su catálogo de edificios privados. Por cierto, parece que sigue en pie la negociación con el titular de las casas números 13 y 15 de Castelao, que aunque tiene permiso de demolición está dispuesto a conservar las fachadas a cambio de que se le autorice una planta más. Y todo en un día con un problema de muelas, que también es mala suerte asumir así el papel de alcalde accidental. Pero fue, ya se dijo, pura coincidencia.