Lugo es la provincia gallega en la que mayor número de veterinarios para el sacrificio de reses se realizaban. Entre los años 2001, que fue cuando se impuso la obligatoriedad de este trámite, como consecuencia de las medidas implantadas para luchar contra la encefalopatía espongiforme bovina, los profesionales realizaron 708.580, según datos del Consejo Gallego de Veterinarios, a los que hay que añadir los que efectuaron los veterinarios clínicos.
Los veterinarios afectados están a la espera de los resultados de las negociaciones con Medio Rural para saber si este organismo encomienda otras tareas al colectivo, que les permitan salir de la inactividad en la que prácticamente están sumidos. Confían en que les asignen alguno de los numerosos cometidos pendientes a los que podrían dedicarse durante los dos meses y medio que faltan para el inicio de la próxima campaña. De esa forma se evitarían otras decisiones traumáticas por parte de la empresa, como los traslados o incluso las rescisiones de contratos.
Otras actividades
Entre enero y octubre los profesionales alternaba la confección de los certificados con las actividades derivadas de las campañas de saneamiento. Ahora están colaborando con los ganaderos, pero no saben hasta cuando podrán hacerlo.
Se supone que en el mes de enero retornarán a las campañas de saneamiento.