El presidente del Colegio de Médicos se encargó ayer de la apertura simbólica de la Porta de Bispo Odoario
09 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Si la apertura real de la puerta de Bispo Odoario fue a base de dinamita; la simbólica, celebrada ayer, fue mucho más dulce. El presidente del Colegio de Médicos, José Ignacio Vidal Pardo, fue el encargado de abrirla con una llave que se reveló infalible: la del recuerdo.
Todos los allí presentes (el alcalde, José López Orozco; el portavoz del BNG, Xosé Anxo Lage; el concejal popular Enrique Rozas; entre otros) sonreían con cada uno de los recuerdos que Vidal Pardo iba relatando. Desde los detalles de adolescencia hasta las circunstancias que forzaron la apertura y que forjaron ese vínculo con el colectivo médico, inalterable hasta hoy.
La construcción del hospital de Santa María y la necesidad de darle acceso provocaron un antes y un después en la ciudad, cuya estructura y dinamismo no sería el mismo sin ese arco, según recordó el presidente del colectivo médico.
Por ese motivo, Vidal Pardo agradeció a los artífices de la idea su empeño en haberla llevado a cabo, sorteando toda clase de dificultades. «Este portero circunstancial está seguro de que esta misma mañana, alguien ha tenido que cruzar esta puerta camino del hospital», concluyó Vidal Pardo.