El parador de Monforte acogió la presentación de unas novedosas jornadas gastronómicas organizadas por Lugosur, entidad que preside Juan Carlos Prado . La iniciativa consiste fundamentalmente en que desde hoy y hasta el próximo 2 de febrero 17 establecimientos hosteleros de la zona ofrecerán menús de caza acompañados por vinos de la Ribeira Sacra. La campaña tiene un nombre sugerente Cómete o viño y busca dar una iniciativa más para que los turistas acudan a visitar la zona. En unas jornadas de gastronomía no podía faltar un cocinero de excepción, Roberto Crespo , del reputado Mesón Crespo, de Vedra. Seguro que le resultará sencillo si se lo propone maridar los buenos caldos con la excelente caza de la zona.
En el acto no podía faltar el director xeral de Turismo, Rubén Lois , que estuvo acompañado de los alcaldes de Monforte, Severino Rodríguez y Bóveda, José Manuel Arias , así como el teniente de alcalde de O Saviñao y presidente del consorcio turístico de la Ribeira Sacra, Juan Carlos Armesto . La campaña es muy ambiciosa para atraer a un elevado número de visitantes y por ello se anunciará en autobuses urbanos de A Coruña, Vigo y Pontevedra. La tentación es muy grande y por lo tanto la mejor manera de combatirla será probando alguno de esos sabrosos menús. Tiempo hay más que de sobra en los cinco meses que se mantendrá la campaña.
Los aficionados a la música que llevan tiempo buscando una oportunidad de demostrar su valía tuvieron una excelente oportunidad de demostrar sus cualidades en A Pobra do Brollón. La oportunidad se la deben a un amigo del concejal de Cultura de este concello, Javier González , que se puede denominar como el más puro ejemplo de cazatalentos. Este encargado de buscar jóvenes promesas es Javier Portugués , de la discográfica Sony BMG, que se desplaza al lugar que sea necesario para buscar personas que reúnan cualidades musicales. La jornada comenzó con una charla de ese especialista musical centrada en el funcionamiento de la industria discográfica en España en la que los numerosos oyentes se llevaron más de una sorpresa al conocer algún entresijo de este desconocido negocio. La jornada concluyó con una curiosa cena en la que primó la música sobre la comida. En el comedor había distintos instrumentos para que los intérpretes que se atrevieran los hicieran sonar intentando agradar al ilustre invitado. Nos cuentan que Javier Portugués recogió muchas maquetas de jóvenes artistas, aunque la pena es que la mayoría fueran de fuera de Lugo, con notable abundancia de entusiastas creadores de la ciudad de Vigo.