Parte de la comarca de Terra Chá puede recorrerse en tren. Eso, que en principio podría suponer un privilegio con respecto a otras zonas de la provincia, puede convertirse en una realidad más prosaica y menos idílica si lo que se busca es un servicio adecuado y lo que se espera es un conjunto de instalaciones bien conservadas.
El tren que contribuyó al despegue de Rábade y que llevó feriantes y soldados a Parga y agüistas a Guitiriz parece condenado a ser una sombra de un pasado más esplendoroso. Tal estado de cosas puede servir, como distracción, para plantear el debate de cuál es la causa y cuál la consecuencia de la situación. ¿No se usa el tren porque el servicio es malo? ¿Es malo el servicio porque no hay usuarios interesados en utilizarlo?
Sean cuales sean las razones que han movido a las instituciones a tolerar las condiciones actuales, algunas voces han intentado hacerse oír para reclamar unas mejores condiciones del servicio. Por un lado, el BNG de Begonte lanzó, en el otoño del año pasado, una campaña destinada a lograr un aumento de las líneas y un arreglo de las condiciones de las estaciones y apeaderos de la zona: la falta de líneas en las primeras horas de la tarde era una de las carencias que subrayaban los nacionalistas, por entender que impedía viajar a Lugo o A Coruña y volver pocas horas después.
Meses más tarde, el Concello de Guitiriz, con el apoyo de centenares de firmas, se dirigió al Ministerio de Fomento y al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF) para demandar el arreglo de las dos estaciones del ayuntamiento, la de la capital del municipio y la de Parga. La alcaldesa, Regina Polín, manifestó ayer que no había recibido aún ninguna respuesta: como si fuese una ironía, el silencio administrativo parece unirse en la comarca al silencio de estaciones y apeaderos, desiertos por la falta de unos servicios que cubran las necesidades según las exigencias de los tiempos actuales.
Centro de interpretación
El Concello guitiricense, curiosamente, empieza a perfilar proyectos relacionados con el pasado ferroviario: uno de ellos es la posible creación de un centro de interpretación en la estación de Parga. Mientras tanto, un recorrido de Rábade a Guitiriz sirve para interpretar en clave de indiferencia colectiva la situación de unas instalaciones que languidecen mientras carreteras y autovías absorben el tráfico.
En la zona está en marcha, desde hace años, un plan de supresión de pasos a nivel. Utilizando el valor simbólico de algunas actuaciones, cabe esperar que la erradicación de puntos negros sea el primer paso para que el tren, además de seguro, sea eficaz. Solo entonces el servicio serviría en condiciones.