Ganaderos que llevan a pastar sus rebaños en régimen de estabulación libre en el monte da Meda, en el que confluyen los límites de los concellos de Láncara, Samos, Triacastela y Sarria, decidieron recoger las reses ante la proliferación de los ataques de los lobos, que mataron varios animales en las últimas semanas. Cazadores que participaron en una batida autorizada por esta zona hace quince días abatieron tres ejemplares de una manada, de la que consiguieron escapar otros dos y avistaron otra más, formada por nueve ejemplares adultos. De estos no consiguieron alcanzar a ninguno.
La presencia de lobos en esta zona obligó a los ganaderos a recoger las reses de los pastos altos, al menos durante la noche, lo que supone un esfuerzo añadido, o a extremar la vigilancia para tratar de evitar los ataques. Antes los rebaños quedaban solos en los pastizales altos, pero desde hace un tiempo muchos propietarios no arriesgan para no ver diezmada su cabaña.
En algunos casos estos depredadores se acercaron a las viviendas más de lo que suelen hacerlo. Según un vecino, en el lugar de A Furela mataron un ternero casi en la puerta de una casa.
Los lobos atacan también a los rebaños de ovejas que pastan en esta zona del monte. En la zona de Triacastela en este año no hubo bajas, pero en los dos últimos años por esta época del año, aparecieron varias ovejas y corderos muertos.
Los ganaderos están preocupados por la presencia de varias manadas de estos depredadores en la sierra de A Meda y se quejan de que las indemnizaciones que les abona la Administración son muy reducidas. Según uno de los afectados, por una novilla preñada, valorada en unos 1.500 euros, cobraron 240.
Uno de los últimos ataques fue al rebaño de un vecino de Monseiro, en Láncara, al que le mataron una vaca. Una vecina admitió que tenían miedo por la gran cantidad de ejemplares de lobo que recorren esta sierra. «Protéxenos demais. Houbo unha batida hai uns días e houbo que dar moitas voltas para conseguila. Finalmente autorizárona e mataron tres, pero quedan moitos máis».
Esta mujer insistió en que los lobos atacan los rebaños para poder comer. Explicó que antes había conejos y liebres en los montes, además de jabalíes. Las dos primeras especies hace años que no se ven, pero los jabalíes pasaron de una amplia representación que destrozaba pastizales y cosechas a desaparecer prácticamente. Esta ganadera reconoció que habían empezado a llevar a los pastos a los terneros, pero decidieron dejarlos en las cuadras para evitar quedarse sin ellos por los ataques.