Lugo sigue muy lejos del modelo de Mérida

LUGO

Mientras la Muralla está descuidada, la capital emeritense ofrece mejores galas

18 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

LUGO | Las comparaciones suelen ser odiosas y cotejar el modelo de ciudad romana de Mérida frente al de Lugo no sale bien parada la capital lucense. Hay dos factores fundamentales en favor de la urbe extremeña: es la capital de la comunidad, con lo que esto supone de inversiones públicas, y el legado romano podría considerarse más amplio. Es constatable que los yacimientos romanos que albergan ambas ciudades augustas tienen un proceso de conservación y puesta en marcha turística muy dispar.

Siete años después de la declaración de la Muralla como Patrimonio de la Humanidad parece que no ha servido de mucho para dinamizar la urbe como la capital romana de Galicia. La apertura de dos salas de interpretación (San Roque y Doutor Castro) y las siempre necesarias obras de consolidación del muro lucense han sido las únicas inversiones. Es evidente que los esfuerzos de las Administraciones se han centrado en la rehabilitación del barrio medieval de A Tinería, pero lo romano sólo se sostiene sobre la base de la Muralla, y eso que estos últimos meses ofrece un aspecto feo y a veces sucio; y sobre una fiestas, Arde Lucus, que en muchos aspectos no dejan de ser una actividad lúdica y de pequeño San Froilán.

Siguen pendientes las intervenciones en el solar del Vicerreitorado (siete años después de que se encontrasen importantes restos), la puesta en valor de la calzada romana encontrada en el barrio de O Carme y una mejor conexión de la ciudad con otros monumentos (termas del balneario, Santa Eulalia de Bóveda y Viladonga).

Pero, sin duda, el hecho más destacado es el referido a la Muralla, que además de estar descuidada y ofrecer una visión desde el adarve bastante mala, necesita una intervención general que ayude a los turistas y a los lucenses a disfrutar mejor de sus cualidades.

La rigidez de las normas de protección impide la puesta en marcha de iniciativas que servirían para su mejor explotación: instalación de paneles informativos (donde se podrían poner datos históricos, curiosidades o situación de la ciudad) la colocación de papeleras, la mejora de las luminarias, una mayor vigilancia, desarrollo como escenario de actividades culturales o turísticas (desde funciones de teatro hasta la presencia de guías turísticos específicos), entre otras. Como siempre habrá dos visiones: la protección ante todo o la explotación turística y económica. Mérida hace tiempo que apostó por lo segundo. Y no le va mal.