Crónica | Persecución de un exhibicionista La Policía intentó detener a una persona que se masturbó desnudo ayer ante una peregrina entre Barbadelo y Sarria. No fue identificado porque la denunciante no se fijó en su cara
17 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La leyendas en torno al camino Francés son infinitas y en muchas de ellas se habla de la presencia de saqueadores y prostitutas que ofrecían sus servicios cuando las peregrinaciones comenzaron a alcanzar un cierto auge. Las historias de amor por aquello de las amistades que nacen cuando se comparten tantas cosas en un largo trayecto y los bucólicos paisajes por los que transcurre la ruta surten en muchos casos mayores efectos afrodisíacos que el marisco u otros productos que tienen fama de despertar el apetito sexual. Pero a pesar de todo ello, lo que no es habitual es encontrarse con la rocambolescas escena que una peregrina tuvo ocasión de contemplar entre Sarria y Barbadelo. Ponte da Áspera La contemplación fue breve debido al susto que se llevó la mujer. El reloj estaba a punto de alcanzar las 15.30 horas de ayer cuando la inocente caminante acababa de pasar la Ponte da Áspera y enfilaba feliz dirección a Barbadelo. El calor comenzaba a apretar y la solitaria caminante observó a un hombre en la orilla del camino que en principio pensó que estaba descansando sentado y sin camiseta. La realidad fue muy distinta cuando se aproximó al lugar y contempló que en lugar de estar descansando de los rigores de la caminata, el hombre estaba completamente desnudo y masturbándose con total tranquilidad, ajeno a las personas que pasaban en aquel momento por la ruta. La azorada romera sufrió un choque tan fuerte que no pensó ni siquiera en fijarse en el aspecto de aquel hombre que había elegido la orilla del sendero para dar rienda suelta a su satisfacción personal, pero que no se dirigió a la mujer. Huyó a toda velocidad Con una velocidad muy superior a la normal de un peregrino alcanzó con prontitud el núcleo de Barbadelo y comentó con las personas que allí se encontraban el suceso. Un hombre dio el aviso a la Policía Local, que inmediatamente se puso manos a la obra para detectar a esta persona, ayudada con el refuerzo de la Guardia Civil, que también acudió a la llamada. Los esfuerzos de casi dos horas fueron inútiles ya que la testigo sólo ofreció como descripción que había visto a un hombre completamente desnudo y que con el susto no supo decir si era rubio, moreno, guapo feo, joven o viejo. Considerando que lo normal es que esta persona se vistiera, la tarea de los agentes fue como encontrar una aguja en un pajar y la denuncia de la peregrina contra el supuesto exhibicionista quedó sin resolver en el día de ayer.