La noche que Juana Capdevielle murió en una cuneta de Rábade

El curso de verano que se celebra en Humanidades dedicó la sesión de ayer a la esposa del que fuera gobernador civil de A Coruña, de origen lugués, que también fue asesinado


lugo

?ntre las víctimas del 36 en Galicia hay dos personajes que tuvieron un especial protagonismo y que ayer fueron especialmente recordados en el curso de verano que estos días se celebra en el campus lucense. Se trata de Francisco Pérez Carballo, que fue gobernador republicano en A Coruña y su esposa Juana Capdevielle. Ambos fueron asesinados ese fatídico año con muy pocos días de diferencia. Ayer dos des sus familiares participaron en un acto en la Facultade de Humanidades.El destino quiso que Francisco y Juana tuvieran que ver con Lugo. Los padres de él son de Noceda y Vilarín, en As Nogais. Ella apareció muerta una noche en las proximidades de Rábade. Carmen Veiga de Bernardo, cuñada de Juana y Juan Pérez Carballo Veiga, tío de Francisco, fueron quienes estuvieron ayer en el curso. Aportaron algunos detalles sobre los homenajeados. Francisco Pérez, abogado y un activista contra la dictadura de Primo de Rivera, resistió estoicamente en la sede del Gobierno Civil de A Coruña hasta que fue detenido y fusilado. Su esposa, que estuvo prácticamente a su lado todo el tiempo, fue primeramente secuestrada y encarcelada.Carta de despedidaFrancisco Pérez, antes de ser asesinado con 25 años tuvo tiempo a escribir una breve carta a Juana, su esposa. Le decía, más o menos, según contó Carmen Blanco, una estudiosa de la vida de esta valerosa mujer, que era lo más hermoso que tenía en la vida y que mientras pudiera pensar, pensaría en ella.Juana Capdevielle San Martín nació en Madrid el 12 de agosto de 1905 en el seno de una familia de padre francés. Estudió en Pamplona donde destacó por su inteligencia, según Carmen Blanco. Con posterioridad, cursó Filosofía en Madrid y entró a formar parte del cuerpo de archiveros y Bibliotecarios. Esta mujer culta y progresista, vinculada formativamente a José Ortega y Gasset, de quien fue alumna, y a María Zambrano, de la que fue compañera, se enamoró de Francisco Pérez en la capital de España y se casó con él, que era profesor universitario y político de Izquierda Republicana, el 23 de marzo del 36. Al mes siguiente de la boda, el matrimonio se vino a Galicia porque él fue nombrado gobernador coruñés. Ella, embarazada, se guareció en la sede del Gobierno Civil, pero su esposo le ordenó que se refugiase. Lo hizo en casa de unos conocidos en la calle Real donde la mantenían incomunicada con el exterior. El 24 de julio su marido fue fusilado en Punta Herminia, cerca de la Torre de Hércules. Ella, que no tenía noticia alguna de él llamó al Gobierno Civil. Los enemigos le prometieron ir a buscarla para trasladarla junto a su esposo. Era un engaño para saber dónde se refugiaba. De este modo fue detenida y encarcelada. A principios de agosto fue liberada con la prohibición de que no podía seguir residiendo en A Coruña. Fue recogida en Culleredo en casa del diputado de Izquierda Republicana Vitorino Veiga y allí recibió la orden de deportación que no le dio tiempo a cumplir. Fue el 17 de agosto porque esa misma noche fue a buscarla la Guardia Civil. A la mañana siguiente su cadáver apareció en una cuneta del kilómetro 526 de la carretera N-VI, en Rábade. Murió, con 30 años, el mismo día que Lorca. Algunas versiones apuntan a que Juana fue violada antes de ser fusilada. Incluso algunos estudiosos del tema aseguran en algunas publicaciones que sus asesinos le cortaron los pechos antes de dispararle. Los familiares que intervinieron ayer en el curso negaron este extremo, basándose en que una mujer de Rábade vio el cadáver y éste no tenía tales síntomas. Sus últimos días los pasó con un vestido verde apagado y útiles de aseo. Todo lo demás se lo quitaron.

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