El gerente del Xeral admite que existen negociaciones para buscar el consenso Miguel Ángel Fernández asegura que los pagos por las obras se realizan en el tiempo previsto
06 jul 2007 . Actualizado a las 07:00 h.?as discrepancias existentes entre la dirección facultativa de obra del nuevo hospital y el Sergas están en vías de solución y no es previsible, al menos en la situación actual, que ocasionen cambios en los plazos previstos para la entrega del complejo en ejecución. En estos términos se expresó ayer el director del Xeral-Calde, Miguel Ángel Fernández respecto de la ralentización de las obras, que admitió. Fernández reconoció que existían problemas técnicos derivados de las diferencias existentes entre las partes, que no pormenorizó. Insistió en todo momento que la ralentización no estaba relacionada con problemas de tipo económico, ya que, según dijo, se está pagando puntualmente, ni político, sino por lo que calificó de «discrepancias habituales en una obra de gran envergadura». Admitió que las diferencias empezaron hace unos dos meses y que están en vías de alcanzar una solución. El gerente del Xeral-Calde insistió en que esperaba que se restableciera el ritmo de los trabajos antes de que se pudieran producir retrasos en las entregas. Fernández no quiso entrar a pormenorizar los motivos de las discrepancias con la dirección facultativa y se limitó a precisar que se trataba de cuestiones estrictamente de índole técnico. El gerente reconoció que cuando tomó posesión de su cargo, hace dos años, mantuvo diferentes reuniones para efectuar algunos cambios en el proyecto inicial que consideraba que eran necesarios. Apuntó que había encontrado una gran receptividad por parte del arquitecto Luis Fernández Inglada en las propuestas efectuadas. Este profesional está especializado en la construcción de hospitales y realizó los proyectos de los de Alcorcón, en Madrid; Río Hortega, en Valladolid y el Nuevo Hospital de Burgos, además de participar en otros proyectos internacionales. Para el diseño del hospital de San Cibrao eligió un conjunto de cinco edificios en horizontal, que difiere de los criterios anteriores de levantar complejos verticales, conformados por numerosas plantas. Las obras las ejecuta la UTE formada por San José y Dragados. El presidente de la Xunta apuntó en su última visita que el complejo estará acabado en el año 2009.