En directo | Premio Lugocentrum Teresa Fernández Prado recorrió nueve tiendas del centro para canjear el premio que, desde hace cuatro años, sortea la Federación de Comercio Galego
28 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.JOYAS. Teresa Fernández Prado gastó 578 euros en un reloj de Nike, una pulsera, una sortija y una cadena de oro para cada uno de los cuatro miembros de su familia ?eresa Fernández ahora es «la del premio». Sus conocidos se paraban ayer a darle la enhorabuena por la calle y los dependientes de las tiendas donde iba gastando sus 3.000 euros le atendían con cierta envidia sana. «¡Qué gozada, chica! Tres mil euros y hale, a gastar como en la tele...», le decía una de ellos. Y es verdad. Teresa apareció ayer perfectamente peinada y maquillada para la ocasión y, aunque en un principio se le notaba un ademán algo vergonzoso, poco a poco se iba mostrando más cómoda con el papel de Julia Roberts en su Pretty Woman particular. Así, sobre las once de la mañana, la premiada aparecía en la tienda de fotografía Josbe junto a todo su séquito: su marido, Quico, sus hijos, Diego y Patricia, el novio de ésta, miembros de la Federación de Comercio y varios periodistas. «Ay... Con lo poco que me gustan las fotos», dice Teresa mientras recoge su primera compra: un DVD portátil «para los niños». «Todo lo hemos elegido entre los cuatro. Ayer -por el miércoles- nos pasamos todo el día corriendo de aquí para allá buscando cosas para todos», recalca Teresa. Y en efecto, el siguiente obsequio es una figura de Lladró de la tienda de decoración Pirámide, «para la casa». Teresa vuelve a fotografiarse, se agarra del brazo de su marido y sale en busca de unas cortinas para la cocina, éstas de Ajuar. Y siguiendo con la política de repartir entre todos, en el siguiente establecimiento se dan un caprichito los cuatro. Se trata de la joyería Pimar donde Teresa espera pacientemente para ver un reloj, una pulsera, una sortija y una cadena de oro. «La cadeñina es para mí», dice Quico, casi tan contento como su mujer. «Jamás nos tocó nada, así que cuando me lo contó, no me lo podía creer», explica. Ya son casi las doce del mediodía y a la ganadora todavía le quedan cinco tiendas para fundir su premio. «Las he elegido todas yo, y los regalos también. En la Federación sólo me dieron un listado de tiendas y nosotros decidimos», explica al salir de InterSport y de camino a la peletería D-Vázquez, donde por fin, se obsequia sólo a sí misma. «A ver qué os parece porque yo no estoy muy segura del color», comenta al ponerse una chaqueta de cuero, tipo safari, y en color rústico. «Se lleva muchísimo con vaqueros, con botas, con bolsos...», le contesta la dependienta, mientras ella pide consejo con la mirada a todos los presentes. Al final, se la lleva, y ya se le nota otro aire al ir de tienda en tienda. «Piensas que no te va a dar tiempo pero ¡vaya si da! A esto te acostumbras rápido...». Pero el cambio definitivo llega en la Óptica de la Torre cuando se quita sus gafas ovaladas de pasta azul y se pone otras rectangulares, también azules, pero mucho más fastuosas. Se mira al espejo desde varios ángulos, se retoca un poco el flequillo y observa a su hija Patricia, que también se está probando unas gafas, pero de sol. Siguiente parada: Gayoso Electrodomésticos, donde toda la familia está de acuerdo en la compra de una televisión LCD. Y ya sólo les queda una tienda para completar los 3.000 euros. La misma en la que Teresa consiguió el número premiado, Ajedrez. Cargada de bolsas, coge la última, en la que lleva un bolso y se reúne con su familia. Es la una de la tarde y ahora a Teresa, sólo le faltan los acordes de Roy Orbison para ser como Julia Roberts.