Dominique Leguete salió de la Martinica el 5 de mayo en un velero de un solo mástil El «Fayama», sólo cuenta con un sistema de radio de 28 kilómetros de alcance
16 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Unas 4.200 millas marinas, 7.774 kilómetros en solitario, a bordo de un yate de tipo scoop, de un sólo mástil, y con una radio cuyo alcance es de 15 millas marinas (28 km), «para hablar de barco a barco», dice Dominique Leguete, único tripulante del «Fayama». Por el camino, una parada en las Azores, debido a que entró «en una zona de anticiclón con muy poco viento», lo que le obligó a utilizar el motor y poder llegar a un puerto en menos de veinticuatro horas. Después viajó entre las islas portuguesas, de donde partió el pasado sábado, hasta Viveiro, donde arribó de madrugada tras sufrir las borrascas en el océano. ¿Coraje? Dominique responde que no, «cuando hice este viaje el año pasado, lo hice acompañado y fue una travesía muy buena, esta de ahora fue peor y, ahora que conozco los riesgos, lo valiente es hacerlo una tercera vez». Por cierto, este marino empezó con la vela hace tres años, cuando contaba con 44 años. Viajar en solitario, «te enseña a anticiparte a lo que conlleva cada gesto que haces, incluso para hacer un café». La cosa no es baladí, un mal movimiento mientras haces el café, se te cae encima y no hay nadie en miles de millas alrededor. ¿Cuánto duerme un navegante en solitario? «En medio del océano un máximo de dos horas seguidas, cerca de la costa, a unas 80-90 millas, nada». La razón es el tráfico marítimo de grandes dimensiones que hay en la franja cantábrica. Bajar la guardia es peligroso. Por cierto, lo de ir con una radio de poco alcance no es una machada, sino las circunstancias. «Son equipos muy caros», dice Dominique, y está pensando en un equipo vía satélite, «para al menos tener el parte meteorológico». Hoy se dirige a Gijón, final de la aventura.