El nuevo sistema de adjudicación de plazas no convence a todo el mundo. En algunos centros en los que quedaron niños sin posibilidades de entrar hay protestas y reclamaciones. Las prácticas habituales de algunos padres para conseguir la puntuación necesaria para enviar a sus hijos a un colegio concreto han quedado fuera de lugar con la nueva normativa. Antes algunas familias realizaban una declaración de la renta previa, que presentaban y modificaban con posterioridad y la que presentaban en el colegio era la inicial. También era frecuente que el alumno figurara empadronado en casa de sus abuelos o de otros familiares, para conseguir los puntos por proximidad. Ahora, con la colaboración de la Agencia Tributaria y el cruce de datos ya no es posible recurrir a esas triquiñuelas para poder escalar en la lista. En algunas ciudades, como A Coruña, donde se detectaron irregularidades, policías locales de paisano están comprobando que los niños y alguno de sus padres residan en el domicilio consignado, ante los certificados de convivencia solicitados. La solicitud de matricula es muy desigual entre unos centros y otros. Existen algunos colegios, que generalmente por tradición, son más demandados que el resto. En algunos casos la acumulación de solicitudes no obedece sólamente a cuestiones de tradición docente, sino que está relacionada con la prestación de determinados servicios. Muchas familias demandan comedores escolares e incluso prolongación horaria para tratar de ajustar sus jornadas laborales a los de sus hijos en el colegio.