Desagradecidos

FERNANDO DE ABEL

LUGO

TRIBUNA | O |

07 jun 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

SIR FRANCIS Bacon alertó acerca de la dificultad de hacer compatibles la política y la moral. Cambiando bacon por touciño e Inglaterra por Friol, podemos corroborar estos días que tenía más razón que un santo. Uno de los primeros en la cola para arrearle al señor Cacharro es -Dios le perdone- el alcalde de tan querido municipio. La política suele ser asquerosa, pero no recuerdo un episodio de naturaleza política más nauseabundo que el repudio del señor Muíña. La fidelidad inquebrantable, la admiración de buen discípulo, los brillantes escritos de desagravio, todo eso y más lo ha echado Antonio Muíña por el sumidero del retrete del Inludes en un plis plas. Al caballo se le ha roto una pierna y el jinete ha sacado la pistola, pero para dispararle al sujeto equivocado. El episodio es descorazonador, si bien la culpa no es de Muíña, sino de los que aún pensamos que la política puede tener algo de romántico, aunque los implicados tengan el romanticismo en los cuartos traseros. La catarsis del Partido Popular de Lugo, a lo que se ve, consistirá en apuestas como la de Muíña, ansioso por exportar al partido el modelo cosmopolita y abierto de hacer política que ha distinguido su ejecutoria en Friol. Lo de Giusseppe di Lampedussa, vamos, que es preciso que algo cambie para que todo permanezca igual. redac.lugo@lavoz.es