28 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.
Las deslealtades son el resultado de practicar una política de adhesiones inquebrantables haciéndole la puñeta a los no considerados de la cuerda, según señala una persona de la plantilla abiertamente crítica con Francisco Cacharro, «pero no de última hora». Del bando contrario, sin embargo, señalan que una característica del todavía presidente es no dejar en la estacada a su gente. Pese a ello, lo ven como inevitable por los oportunistas. «A Cordeiro le debía mucho mucha gente y, a los pocos días de irse lo habían abandonado e iba solo a tomar el café».