La distancia será diez kilómetros menor que la que se recorre ahora por la A-6 y por la AP-9 La parte occidental de A Mariña podrá conectarse en Cabreiros con la AG-64
11 may 2007 . Actualizado a las 07:00 h.La conclusión de la autovía Ferrol-Vilalba (AG-64), cuya financiación asumirá la Xunta, es una reclamación de sectores sociales, económicos y políticos del norte de Galicia desde hace varios años. Las consecuencias influirán en la actividad empresarial y en el turismo, y además acortarán y harán más económico un desplazamiento como el de Lugo a Ferrol, lastrado por malas carreteras y carente de una alternativa ferroviaria que mitigue ese defecto. Un recorrido entre la ciudad amurallada y la departamental que busque la comodidad de una autovía dura en estos momentos 108,5 kilómetros tomando como referencia para la salida de Lugo el acceso Lugo norte -situado en el kilómetro 497 de la autovía del Noroeste (A-6), en la zona de A Campiña-. Cuando esté listo el último tramo de la AG-64, Cabreiros-Vilalba, esa distancia tendrá 10 kilómetros menos: el viaje entre ambas urbes será de 98,2 kilómetros. El desplazamiento desde Lugo se realiza hoy por la A-6 durante 71 kilómetros. En el punto kilométrico 568, situado en Guísamo, se accede a la autopista del Atlántico (AP-9), que permite acceder a Ferrol sin el tráfico y los atascos que solían presentarse, sobre todo en verano, en la N-651. Sin embargo, ese último tramo, que tiene una distancia de 37,5 kilómetros, implica el pago de un peaje. El coste más barato -el que corresponde a motocicletas, turismos y furgonetas- es de 2,25 euros según averiguaciones efectuadas ayer en la página web de Audasa, empresa que explota la mencionada autopista. No obstante, son tarifas que se cobran en estos momentos, por lo que al final de las obras -cuyo plazo de ejecución no será superior a los dos años, como recogía ayer este periódico- pueden haber variado. La consecución de un viaje libre de peajes y más corto que el actual está relacionado con la ejecución de los 13,4 kilómetros del tramo que va de Cabreiros a la capital chairega, pero también con la conclusión de otro tramo de esta misma autovía -el de As Pontes a Cabreiros, con 8,6 kilómetros y ya en obras - y con la apertura de tramos de la autovía del Cantábrico (A-8). Ahora mismo están en obras los tres tramos de Vilalba a Baamonde, en donde la A-8 confluirá con la A-6. Las obras se dividen en tres partes -Vilalba-Regovide, Regovide-Abeledo y Abeledo-Baamonde-, con una extensión total de 16,8 kilómetros. Una vez abierto ese tramo de la Transcantábrica y concluido el de Cabreiros a Vilalba, las consecuencias serán evidentes para Lugo y para todo el norte de Galicia. Las zona noroeste de la provincia de Lugo, en la que se asientan factorías como la de Alcoa y puertos como el de Celeiro, estará conectada con ciudades del resto de Galicia y del resto de España por autovía y por autopista desde Cabreiros. La carretera que va de esta localidad a Viveiro, la LU-541, se está reformando en estos momentos. La misma ventaja tendrán As Pontes y Ferrolterra, que además podrán dirigirse a Asturias y al resto del norte de España por la A-8 desde Vilalba, si bien esas obras acabarán más tarde. Cabreiros tendrá uno de los accesos a la AG-64 del futuro tramo. Los otros dos estarán ya en Vilalba, en los barrios de Bordelle (Santaballa) y Grandisca (Mourence). En este último punto estará situada la intersección entre la autovía del Cantábrico y la de Ferrol, lo que hará de Vilalba un importante nudo de comunicaciones. A pocos kilómetros de la AG-64 quedarán los polígonos de Xermade y de Vilalba, recientemente ampliados. El Concello vilalbés quiere que el parque empresarial de Sete Pontes tenga otra ampliación, con lo que llegaría a 500.000 metros cuadrados; y ha mantenido los primeros contactos con la Diputación para construir, cerca del actual, un polígono reservado a grandes empresas.