Crónica | Mejora del casco antiguo de Vilalba Uno de los edificios más emblemáticos de la zona vieja de la capital chairega se suma al plan de rehabilitación tras haber pasado por diversos usos en más de 200 años
23 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.Ni el encanto que dan los siglos parece resistirse a la no menos encantadora tentación de someterse a una cura que arregle las casi inevitables marcas que deja el paso del tiempo. El plan de rehabilitación de Vilalba puede presumir en estos momentos de contar entre sus edificios en obras con uno de los inmuebles más característicos de la parte vieja de la localidad, con una antigüedad que parece oscilar entre los 200 y los 300 años. El edificio, que consta de planta baja y un piso y está situado en la rúa do Sol, ha pasado por varias funciones: fue local de reunión y de encuentro -en una línea similar a la que durante el siglo XIX marcaron casinos y liceos- y oficina de la sal. Cumplió ese papel hace décadas, durante el siglo pasado, en cuyo final se convirtió en restaurante. Desde hace años alberga un conocido mesón, A Lareira, y ahora le ha llegado el momento de rehabilitarse en su parte superior para convertirse en una vivienda del siglo XXI. El arquitecto de la oficina local de rehabilitación, Justo Portela, explicaba ayer que la cubierta existente aún era previsiblemente la original: «Non hai puntas de ferro, só fixacións e chaves de madeira», dijo. Materiales Otros detalles que revelan la antigüedad del edificio son su estructura alargada y la presencia de muros con pocos huecos. Emplear carpinterías de madera donde ahora las hay de aluminio y actuar con criterios de habitabilidad, ahorro energético y prevención acústica -renunciando para ello, dice Portela, al uso de hormigón- son los pasos que se dan en un edificio de ayer que se rehabilita con pautas de hoy. De hecho, la obra no solo se acoge a las ayudas del plan de rehabilitación sino también a las nuevas subvenciones de la Consellería de Vivenda e Solo, que son compatibles con aquellas y que en Vilalba abarcan el entorno de protección de la torre de los Andrade, catalogada como Ben de Interese Cultural.