El arte sacro como medio exaltador y propagandístico

La Voz

LUGO

03 abr 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

La Iglesia católica es consciente desde el Concilio de Trento de la importancia que tiene la imagen, especialmente la de Cristo y María, y en general, el arte sacro, no sólo como apoyatura de los sentidos para la religiosidad del pueblo sencillo, sino como medio exaltador y propagandístico. Desde entonces, la llamada al sentimiento en las expresiones artísticas de los pasos de las procesiones de Semana Santa, y con ella la corriente penitencial y el auge de los nuevos temas y tipos que se remonta en su origen al franciscanismo del siglo XIII con la exaltación de un sereno y patético realismo, intenta combatir la postura contraria al culto a las imágenes, a los santos y a las reliquias propia de la herejía protestante, y convertirse en prototipo de piedad sentimental y popular de amplia aceptación. En una etapa de la historia de nuestro continente caracterizada por un gran martirio y dolor entre los católicos por defender la pureza de la fe, Jesucristo se convierte por antonomasia en el gran mártir y María sintetiza el sufrimiento del pueblo. De este modo, puede afirmarse que, desde sus inicios, las procesiones de Semana Santa buscan presentar corporeizados y escenificados los momentos de la Pasión y Muerte de Nuestro Salvador a un pueblo muy indoctrinado en los principios básicos de la fe y constantemente amenazado por el protestantismo que combatíamos en Europa, según las austeras exigencias del espíritu reformador. Sensibilidad religiosa También mover a los fieles a la sensibilidad religiosa, a la devoción a los Sacramentos y a Nuestra Señora, y al respeto y veneración del culto sagrado. Partiendo de que el hombre es pecador, fomentar la dimensión penitencial. Las procesiones encierran magníficos y divinos misterios y vienen a significar una profesión pública de nuestra fe, de adoración de Dios y de reconocimiento de nuestra pequeñez y miseria. Así, acudimos con oraciones y cánticos litúrgicos al supremo Hacedor y celebramos sus grandezas en las procesiones del Santísimo Sacramento, las Sagradas Reliquias y los Santos Patronos.