Lo que extravían los lucenses

La Voz X. C.| LUGO

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Crónica | Una oficina peculiar Los documentos de identidad se amontonan en la sala de objetos perdidos en espera de sus dueños

30 mar 2007 . Actualizado a las 07:00 h.

A la oficina de objetos perdidos, establecida en las dependencias de la Policía Local llegó en las últimas semanas una buena remesa de documentos de identidad que esperan en las estanterías a que sus amos les vuelvan a sepultar en sus carteras. Hay un total de 14 que saltaron en su momento de los bolsillos de sus propietarios y que ya no fueron capaces de volver. Se perdieron en el asfalto o , quizás, en algún sitio inimaginable en el que fueron localizados por una mano solidaria deseosa de hacerlos llegar a sus dueños. En la relación de objetos extraviados, hallados y puestos a disposición de sus propietarios figura un par de guantes de piel de mujer. La dueña es posible que ni tan siquiera se percatase de su extravío hasta que, de repente, notó como se le congelaban las manos. En el mismo estante hay un solitario guante de lana, huérfano, que perteneció a algún niño despistado. Los guantes y los paraguas son quizás, los complementos más olvidadizos, sin embargo de estos últimos no hay apenas entregas. Gafas de sol y hasta un pasaporte, con unos apellidos muy conocidos, García Díez (no podemos culpar al candidato del PP a la alcaldía lucense de olvidadizo porque el documento no es suyo, pese a la coincidencia de apellidos). Monederos, tarjetas comunitarias, permisos de conducir y hasta monederos de piel figuran también en la lista. Hay también unas gafas de sol, un reloj de caballero, un broche de color plateado y hasta una Visa. La lista se completa con permisos de conducir, tarjetas de la Seguridad Social y aseguradoras privadas y hasta documentos de la ITV. Sería injusto en esta crónica olvidarse de quienes encontraron alguno de los objetos, gentes anónimas que, lejos de apropiarse de un reloj o un broche, fueron a entregarlos a las dependencias policiales. Para otros, tener en su poder un DNI o una Visa que no le corresponde es el primer paso para delinquir. Afortunadamente no todos somos iguales.