En la línea de advertir, más que de amenazar directamente, el Icomos señala que «conviene recordar que la Muralla de Lugo, por estar incluida en la Lista de Patrimonio Mundial, goza de una alta protección regulada por la Convención del Patrimonio Mundial que afecta no sólo al bien, sino también a la denominada zona tampón o entorno de respeto». Señala que en este caso, «este entorno de respeto comprende todo el recinto intramuros». Del cuartel afirma que la realización del proyecto «puede causar un grave e irreparable daño al edificio al desvirtuar y destruir su singularidad y sus valores arquitectónicos fundamentales», a la vez que señala que «se conservan muy pocos ejemplares de este tipo y en su estado de autenticidad e integridad». Otra de las consideraciones más rotundas que hace el organismo dependiente de la Unesco es que, teniendo en cuenta el título que ostenta la Muralla, «las autoridades responsables, a escala estatal, autonómica y local, tendrían que haber consultado con la Unesco antes de aprobar el nuevo PEPRI» por regular la gestión del bien protegido.