Crónica | Ideas para la zona vieja vilalbesa El arquitecto de la oficina de rehabilitación opina sobre la posible reforma del entorno del auditorio y de la iglesia de Santa María, y pide cautela ante demoliciones de edificios
20 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Hay lugares de Vilalba que mezclan pasado, presente y futuro y que combinan obras en marcha con proyectos apenas iniciados. Quizá uno de los lugares que mejor demuestra ese cruce de tiempos y de expectativas sea la parte inicial de As Pedreiras. El tramo inicial de la calle está flanqueado combina inmuebles en mal estado, construcciones emblemáticas de la expansión de la villa -el auditorio, diseñado por César Portela- y edificios cuya vista se ve tapada por otros -la iglesia de Santa María, cuyo muro posterior linda con casas deshabitadas y mal conservadas-. Mejorar el aspecto de esa parte de la capital chairega se ha convertido últimamente en uno de los objetivos del gobierno local. El alcalde, el popular Gerardo Criado, incluso planteó a la Consellería de Vivenda e Solo, en una entrevista mantenida la semana pasada, que comprase cuatro inmuebles en mal estado para realizar algún tipo de obra, en una línea similar a la realizada en las calles Mato Vizoso y Roxeira. La actitud del propietario -dispuesto, según Criado, a negociar un acuerdo- podría facilitar el contacto. Para analizar el estado de la zona y observar posibles actuaciones, el arquitecto de la oficina de rehabilitación, Justo Portela, se desplazó a ese lugar anteayer a petición de este periódico. Respeto a la escala El volumen de las construcciones y el tipo de intervención que se realizaría son, dijo Portela, las dos primeras consideraciones. Sobre lo primero, conviene recordar que la ordenanza municipal permite levantar edificios de bajo y dos alturas, aunque por tratarse de una zona incluida en el entorno de protección de la torre de los Andrade conviene consultar a Patrimonio. Sobre lo segundo, es imprescindible considerar la demolición como último recurso. «Se se tira algo de súpeto, pérdese a escala», dice el arquitecto. Una intervención, continúa Justo Portela, debe de ser siempre integradora en el entorno. Los edificios que se levantasen en la zona estarían entre dos construcciones tan distintas y de tanto peso en la capital chairega como el auditorio y el templo de Santa María, aunque no por ello, explica, deberían de renunciar a tener personalidad propia. Análisis global El arquitecto destaca que las construcciones que se levantasen en una hipotética intervención deberían de ir precedidas de un estudio global. Dice, por ejemplo, que un edificio con tanto volumen como el de las cercanas viviendas sociales podría ser un fallo, y advierte del riesgo de favorecer indirectamente el realce de elementos poco acordes con el entorno como un cierre de uralita de una casa de la cercana calle García Mato. Por otro lado, ni siquiera se muestra entusiasmado el arquitecto con el derribo de la construcción correspondiente al número cinco de la calle. «Un bosque é un conxunto. Se comezas a talar árbores, debes ter coidado», afirma. Y si se cambian los árboles por casas, seguramente se entienden bien sus palabras. «Ás veces, a mellor intervención non é a máis destacada senón a que pasa máis inadvertida», subraya. El arquitecto acepta la comparación cuando se le comenta que una intervención como la que se realizase en esta zona sería algo así como una operación de cirugía estética. Lo que recalca con sus palabras es en el fondo una necesidad de aplicar con cuidado el bisturí para que los resultados sean los esperados. El tiempo dirá qué se hace y cómo se hace.