En directo | Los dueños de los bares se sinceran Los titulares de estos negocios tratan de navegar entre el cumplimiento de la normativa para no ser sancionados y las exigencias de los clientes que no quieren renunciar a fumar
15 feb 2007 . Actualizado a las 06:00 h.Para los propietarios de establecimientos de hostelería de Lugo la Ley Antitabaco ha supuesto un duro golpe. El encargado del Restaurante Mencía confiesa que los metros cuadrados le han obligado a convertir el local en un espacio sin humo y esto les ha influido negativamente en las ventas, incluso afirma que los clientes se niegan a cumplir la normativa y encienden cigarros a pesar de las advertencias situadas por las paredes y en la puerta de entrada, explica el encargado al respecto de los problemas que le ha generado la nueva norma. Además la preocupación aumenta porque reciben continuas visitas de inspectores para comprobar el cumplimiento. Otros bares han tenido que modificar temporalmente la condición por la necesidad de realizar las obras para adaptar el local, es el caso del Mesón da Rúa, que permaneció una temporada sin permitir fumar en su interior porque sanidad les obligó a modificar la cocina. Copas a medias En este establecimiento confiesan que durante esa temporada la clientela bajó, a pesar de ser invierno y haber poca gente, muchos llegaban al local y al comprobar que no podían prender un cigarro, optaban por marcharse e «incluso dejaban las copas a medias». Los clientes de toda la vida sí permanecieron fieles porque sabían que la situación era «temporal». Los empleados comentan que no entienden las prohibiciones de la ley, no tienen todavía claro para qué sirve y confiesan que sólo les ha traído problemas. No son fumadores y afirman que pasar todo el día detrás de la barra acaba afectándoles, pero aseguran: «Nosotros tenemos que bailar al son que nos toque el cliente, dependemos de ellos». En este mismo sentido se pronuncia el dueño del Café Bar Ríos, que a pesar de llevar veinte años sin fumar decidió permitirlo en su establecimiento porque hay que «brindar lo que el cliente solicite». En este establecimiento afirman que no ha notado mucha repercusión en las ventas normales aunque sí con relación a la máquina de tabaco, sobre todo desde la entrada en vigor de la obligación de mantenerla bloqueada hasta comprobar la edad del comprador. «Muchos bares han optado por sacarla y yo me lo estoy pensando porque necesito a una persona casi exclusivamente para atenderla», sin embargo opina que la medida está logrando sus efectos disuasorios respecto a los menores, pero considera que es una responsabilidad grande para los propietarios.